sábado, 29 de noviembre de 2014

MdL #15: Fantasmas y Jessica!

Llegaron finalmente a la Isla Sin Nombre a la tercera semana de viaje en barco. Era una isla bastante pequeña en cuanto a superficie. Lo más notable era lo poco cuidado del suelo y la especie de iglesia que había en el centro. Por lo demás, nada.

Había un pequeño puente de tablas que hacía las veces de puerto. Sólo había un bote viejo flotando allí. Todos bajaron rápidamente del barco y, finalmente, pisaron la Isla.

- Esto es la Isla Sin Nombre? - Preguntaba Bart.
- Pues vaya decepción, no? - Continuó Lucas.
- Un poco deprimente. - Dijo Lan.

Así era. No cumplía las expectativas de ninguno de los presentes. No tuvieron problemas en fijarse de que alguien había aparecido por la puerta de la iglesia.

Tenía aspecto de mujer, con cabellos larguísimos y puntiagudos color morado. Vestía un vestido largo blanco desgastado por la parte de abajo, que se había tornado marrón por el uso y el roce con el suelo. En cuanto se dio cuenta de que había visitantes, quedó bastante sorprendida. Su piel era también blanca como el vestido.

- Un fantasma? - Preguntaba Nevan a Edward.
- No. - Contestó Bart - Es ella.
- Bart, por fin la has encontrado, venga, ve a por ella! - Animó Edward.

Bart salió el primero a saludar a Jessica, pero algo pasó. Justo después de que ella saludase amablemente, se hizo de noche de repente.

- Uy! Habéis llegado en mal momento. Escondeos o algo! Que vienen! - Avisó nerviosa Jessica, volviendo adentro de la iglesia y cerrando la puerta.
- Pero qué... - Intentó decir Bart, pero entonces vio lo que estaba sucediendo.

Fantasmas! Todos tenían forma de mujer y eran muy parecidas a la vestimenta que llevaba Jessica. Ella las estaba engañando pareciendo una de ellas. Había olvidado decir que Jessica Svarti es una maestra del disfraz.

Todos estaban preparados para enfrentarse a ellas, pero cada vez eran más. No pudieron hacer nada por la siguiente razón: Antes de darse cuenta, los habían separado.

Todos estaban en el mismo lugar, pero estaban solos. No tenían compañía. Tampoco había más fantasmas.

Edward, Nevan, Bart, Zero, Gerald, Lucas, Lan e Iris. Todos separados. Hasta ahora habían estado siempre juntos. Qué ocurrirá?

sábado, 22 de noviembre de 2014

Informativo: Estado actual de MdL

Como habrán podido comprobar, la semana pasada no pude subir un nuevo episodio de MdL, ni hoy tampoco. La razón es que he estado muy muy MUY ocupado y no he tenido tiempo para continuar los episodios. También me quedé sin capítulos de reserva, con lo qur, desgraciadamente, no hubo capítulo.

Pedir perdón por esto que no avisé salvo por Twitter.

También decir que se me ha ocurrido la base para la nueva serie, que tendrá que ver con el juego que más me ha encantado: Ragnarok Online.

Hay que adelantar que los personajes cambiarán un poco. Pero los nombres serán iguales.

Y MdL aún no se ha terminado! Quedan cosas por hacer y terminar!

sábado, 8 de noviembre de 2014

MdL #14: Hay que conseguir un barco!

Ya han llegado a Maressia Nevan, Bart, Edward, Gerald, Zero, Iris, Lan y Lucas. Fueron todos juntos directamente a los muelles, para conseguir lo más importante: El barco. Sin un barco no llegarían a la Isla Sin Nombre nunca. Hablaron con los dueños del muelle. Dos hombres barbudos, uno pelo blanco otro cabello negro, a juego con su vello facial, que era idéntico pero de distinto color.

- Un barco? Pues ya podéis ser ricos, porque con tantos barcos perdidos ya casi no quedan. Además, sois muchos para un navío pequeño. - Explicó el de barba blanca.
- Je, mira sus pintas. Seguro que no tienen ni para comer. - Añadió el de barba negra.
- Oye! - Intentó decir Iris, pero fue interrumpida por otra voz familiar.

- Perdonen. Me recuerdan?
- Es el hombre que nos encontramos en el tren! - Dijo Nevan sorprendida.
- En efecto. Permítanme presentarme. Me llamo John Guidewalker. Sabía que llegaríais hasta aquí. Yo compraré el barco por ellos.
- En serio!!?? - Algunos del grupo exclamaron muy sorprendidos.

- Un momento. Adónde van a ir? - Preguntó el de barba blanca.
- A la Isla Sin Nombre. - Contestó Lan.
- Qué!? Ni hablar. No os daremos el barco para perderlo, aunque nos paguen todo el oro que quieran. - Protestó el barba negra.

Discutieron largo rato intentando convencerlos. Que si no había nadie dispuesto a manejar un barco hasta allí, que los que van a la Isla no vuelven... Iris no dijo nada sobre su amnesia ni que había vuelto de la Isla. Simplemente por si eso causaba problemas. Sólo lo sabían Edward, Nevan y ella misma.

- Y si les demostramos que podemos ser los mejores que han ido hasta allí? - Propuso Bart.
- Venga. Si ustedes nos consideran cualificados para ir a esa Isla de la cual no ha vuelto nadie, nos dejarán comprarle el barco. - Intentó negociar Edward.

Increíblemente, aceptaron el reto. Querían saber quienes estaban tan locos como para aventurarse allí sabiendo que igual no salen vivos.

Por quién empezamos?

- Tú eres un anciano. No podrás sobrevivir a una pelea contra una criatura marina. - Dijo el Barba Blanca.
- Intentad golpearme. Vosotros dos. A la vez.

Los dos barbudos aceptaron la propuesta e intentaron golpear a Edward. Jamás consiguieron tocarle, ni utilizando los trucos más sucios como patadas bajas o atacando por las espaldas. Simplemente el viejo desaparecía ante sus ojos pronunciando palabras extrañas.

- Os parezco débil? - Preguntó Edward tras dejar bastante cansados a ambos - Pues estáis en lo cierto, pero no me pueden tocar. Soy casi intocable. Es una técnica antigua, señores.

Turno de Nevan.

- La chica esta, muy guapa y todo eso, pero... Puede hacer algo útil? - Retó el Barbas Negras

La respuesta no se hizo esperar. Nevan blandió rápidamente su látigo que cogió del sótano en Honimi y atrapó al Barba Negra. Lo atrajo hasta ella y lo hechizó. El hombre cayó desmayado ante el súcubo.

- Oye! No nos lastiméis! - Gritaba Barbas Blancas.
- No, si estoy bien. Muy bien, diría yo. - Dijo Barbas Negras levantándose. - Acabo de ver el paraíso.
- Déjate de rollos y pasa al siguiente. - Protestó Barbas Blancas.

Bart Chill.

- A este no hace falta hacerle pruebas, no? - Dijo nervioso el Barbas Blancas tras contemplar las dimensiones de Bart.
- Este está preparado para todo. Siguiente.

Lucas es el siguiente.

- Se te ve buena cara. Qué sabes hacer? - Preguntó Barbas Blancas.
- Ves aquella gaviota? - Preguntó Lucas.
- Sí.

Lucas lanzó su bumerán hacia el mar. Sacó rápidamente su arco y una flecha y acertó el disparo a la gaviota al vuelo. El bumerán en la vuelta golpeó a la gaviota y la trajo a los pies de Lucas. Un auténtico show de habilidad que dejó a ambos boquiabiertos.

- Siguiente. Este tipo está muy preparado. - Dijo Barbas Negras.
- Todos están muy preparados. - Añadió Barbas Blancas.

Ahora va Gerald.

- El chico este es el más pequeño. Qué haces? - Preguntó Barbas Negras.
- Coleccionar animales.
- ... Eh? Preguntó Barbas Blancas.

Lo mejor fue la cara que pusieron cuando vieron la "colección" de Gerald Paul. Sacó garras de sus manos, sus piernas se transformaron en las de un canguro, cambió su boca por un pico, y después de todo eso, volvió a su forma humana normal.

- Es un monstruo! - Exclamó Barbas Blancas.
- Pues le dejamos, verdad? - Preguntó Barbas Negras.
- Exacto.

Zerofrost.

- No pareces muy atlético, eh? Cómo podrías escapar de algo muy rápido? - Cuestionó Barbas Blancas.

Zerofrost formó del aire un muro de hielo sin apenas esforzarse.

- Otro paranormal. Pase. - Dijo Barbas Blancas.
- Qué gente! No hay nadie normal! - Exclamó Barbas Negras.

Iris Coco fue llamada.

- Tú qué sabes hacer, señora? - Preguntó Barbas Negras.
- Esto... Tocar el piano? - Contestó dudosa Iris.
- Pero algo que funcione en el viaje. - Aclaró Barbas Blancas.
- Pues no sé... Puedo ver las estrellas. - Volvió a contestar Iris.
- Yo también puedo ver estrellas por la noche! No pierdas el tiempo! - Se enfadaba Barbas Negras.

- Ella es nuestra guía de navegación. Conoce la posición de las estrellas. No se expresa muy bien. - Puso Edward de excusa.

- Bueno... No nos gusta nada, pero nadie va a ir con vosotros a esa Isla. Por eso nada más, pase.

Y sólo falta Lan.

- Eres de Honimi, verdad? Se ve en tus ojos. - Dijo Barbas Negras.
- No la reconociste? - Preguntó Barbas Blancas a Barbas Negras - Es Lan!! La última campeona de lucha de Kitami! Qué haces viajando hasta allí?
- Estoy entrenándome. Supongo que habrá buenos retos en esa Isla.
- Lo siento por ti. Si vas, no podrás entrar al siguiente torneo el año que viene, pues no habrás vuelto. - Advirtió Barbas Blancas.
- Estoy lista para entrar allí. Y voy a salir de allí para acabar la guerra de Kitami.

Llena de determinación, la dejaron pasar. Todos estaban listos. Se despidieron de John, agradeciéndole el pagar el barco. Ambos hombres barbudos lamentaban la partida de aquellos aventureros. No volverían a ver gente tan... Anormal. Aunque Barbas Blancas tenía esperanzas, pero pocas, de que volviesen. Así zarparon los ocho integrantes del grupo. Sin olvidar lo último que les dijo John:

"No tengáis miedo de los fantasmas. Podéis contra ellas."

Aún me pregunto qué querrá decir.

sábado, 1 de noviembre de 2014

MdL #13: La esperanza y la luna

Ya en casa de Frank Dogs...

- Pau. Estás bien? Qué ha pasado? Qué has averiguado?
- ...
- Paulina, por favor. Cuéntame qué ha ocurrido. Seguro que te encontrarás mejor tras decírmelo.
- ... He matado al viejo.
- Por eso estás tan preocupada?
- No he matado nunca a nadie! Es que no sientes nada!?
- ...
- No tienes corazón.
- Mi corazón me lo arrebataron esos tipos.

Paulina abrió mucho los ojos y recordó muchas cosas de golpe. La historia de Frank Dogs, y la suya propia. Su padre mató a su madre, la organización mató a la mujer de Frank. Hizo una relación entre esos dos sucesos en cuestión de segundos y rompió a llorar de nuevo.

- Paulina, cálmate. Ya ha pasado. No puedes hacer nada para cambiar aquello que hiciste. Pero puedes buscar una forma de sentirte mejor. No podrás cargar con esa culpa todo lo que te queda de vida.

Pau seguía sollozando, pero con menos intensidad. Las palabras de Frank sonaban armoniosas en su cabeza, aunque no pudiese pensar con claridad. Recordó de nuevo a sus padres. Era todo demasiado duro, que superaba a Paulina.

- Por qué? Por qué la vida tiene que ser así? - Chillaba Paulina para desahogarse en cierto modo

Frank la abrazó, intentando que parase aquella incómoda escena, donde no sabes cómo ayudar al que se siente dolido. En parte, esto funcionó. Pau estaba poco a poco mejorando su situación mental. Cuando ya todo estaba casi como antes, llamaron al timbre.

Cuando abrieron la puerta, apareció una mujer. Era alta, de cabellos largos y castaños, casi negros. Tenía una mirada inteligente, que no se trataba sólo de fachada.

- Te están buscando. Frank, verdad? - Pronunció la mujer.
- Quién la envía? - Contestó Frank, precavido.
- Me envío yo misma. Liza Carr, encantada.
- Un segundo, yo a tí te conozco! - interrumpió Paulina en la conversación.
- Paulina? Qué casualidad! Conoces a Frank? - Preguntó animada Liza.
- Sí! Estamos...

Frank apartó a Pau, haciéndola callar.

- Conoce a mi compañera?
- Por supuesto! Ella fue la que me animó justo antes de que me convirtiera en pequeña empresaria. Y mírame ahora, de las más altas en posición. - Contestó alegre Liza.
- En... Qué posición exactamente? - Preguntaba Frank cada vez más cerca de algo que le interesaba.
- Pues... La 16 creo. Uno más uno menos.
- Entonces me has venido a advertir?
- Sí, me lo encargó Edgar. Dijo que entre nosotros podríamos compartir información y tú podrás llegar al fondo del asunto.
- Ahora comprendo. Sólo los más poderosos en escala social pueden manejar los hilos. Esto es algo grande.
- No quiero ser una marioneta, así que estuve de acuerdo en contártelo. Una de las ubicaciones más importantes es el Hotel Loki. Suelen reunirse allí los llamados a las reuniones y nos comunicamos a través de un circuito cerrado de comunicación. Nadie puede saber quién es el que manda todo esto.
- Nadie salvo yo, verdad? Paulina! - Dijo Frank, llamándola - Ya puedes decir lo que quieras, no te enfades conmigo! Tenemos nuevo punto interesante!
- Por cierto, yo nunca estuve aquí ni conocéis mi nombre, eh?
-Entendido. Siga adelante. Muchas gracias. - Se despidió Frank.


Mientras tanto, volviendo al otro grupo, camino a Maressia, ya se hizo de noche.

Iris estaba fuera de la tienda de campaña. Nevan también estaba fuera, pero ella no duerme, con lo que resultaba normal. Ambas estuvieron hablando.

- Qué haces, Iris? No duermes? - preguntó Nevan.
- Nevan! Qué susto! - Dijo sobresaltada Iris.
- Uy, perdona. No duermes?
- Yo siempre me quedaba mirando la luna por las noches cuando era pequeña. Hasta que me podía el sueño. En ocasiones hablaba con ella.
- Hablar? Con la luna?
- Sí. Le preguntaba cosas, como: "Qué hago yo ahora?" o "Encontraré a mi amor pronto o tarde?" Esas cosas. - Reía levemente Iris, recordando su infancia.
- Vaya, tenías imaginación.
- Un día me contestó.
- Qué!?
- Me dijo que lo que debía hacer era proteger los astros.
- No es posible. Seguro que no lo imaginaste? Un momento, tú no tenías amnesia?
- La luna me lo ha recordado. He recordado quién soy. Soy Iris Coco, una Protectora de las Estrellas.
- En serio recobraste la memoria? Fantástico!
- Pero hay algo que no recuerdo. No tengo ningún recuerdo de La Isla Sin Nombre...
- Pero si es adonde vamos!
- Yo estuve allí, y por algún motivo salí viva, aunque con amnesia.
- No recuerdas nada de nada?
- Ni siquiera una pista. Pero por lo menos ya sé lo que tengo que hacer. Volver allí y descubrir qué es lo que debo hacer en ese lugar. Voy a descansar un rato.
- Bueno, me alegro de que ya estés bien con tu memoria. Que descanses.

Mañana sería un día movidito. Qué harán nuestros aventureros en Maressia? Paulina va a necesitar tiempo para volver a actuar, así que... Maressia en el siguiente episodio! Hasta la próxima!

sábado, 25 de octubre de 2014

MdL #12: Infiltrada

Paulina Gao estaba dentro de la caja. Se las había ingeniado para colarse en una de ellas mientras se distraía el empleado que descargaba el camión. No sabía adónde la habían dejado, pero ella esperaba que no hubiera problemas. En cuanto escuchó que los guardias terminaban su conversación y cerraban la gran cortina metálica con un estruendo impresionante, abrió un poco su escondrijo y vio que todo estaba oscuro. Muchísimas cajas y estanterías de utilidades estaban allí. Paulina, segura de que no había nadie, salió de su recipiente y comenzó a investigar sigilosamente la sala. Cajas por todas partes, herramientas, cuerdas, cinta aislante... En definitiva, muchísimas cosas para almacenar.

Paulina no se orientó bien en la oscuridad y derribó una caja de herramientas, que cayó al suelo desde un estante causando un ruido metálico fortísimo. Ella tuvo que idear un plan rápidamente antes de que se diesen cuenta y entrase alguien no deseado. Agarró bastante cuerda y un poco de cinta aislante. Ya abrían la gran puerta cuando ella se había colocado la cinta en su boca y las cuerdas simulando que estaba atada de manos y pies, aunque en realidad no lo estaban por falta de tiempo.

Entró uno de los dos que cerraron anteriormente la puerta. Con la luz de fuera y una linterna, pudo explorar y ver qué había causado el ruido. Una caja de herramientas se había caído, pero al observar detrás, vio a una mujer, con la boca tapada en cinta aislante y atada de manos y pies, aparentemente inconsciente.

Pero no era así. En cuanto ese tipo intentó acercarse, Pau abrió sus ojos e incapacitó al agente con dos puñetazos y una patada en la entrepierna. Paulina es muy buena disimulando en situaciones, y eso lo va a demostrar ahora. Le arrebató el traje al guardia y lo ató de pies y manos, poniéndole una cinta aislante en la boca. "Dormirá profundamente" pensó ella mientras se ponía la ropa del derribado.

"Un poco grande... Bueno, no me puedo quejar. Espero que no se me note nada raro."

El guardia llevaba una pistola. Estaba cargada. Paulina se la llevó, sólo como parte de la indumentaria, no pensaba utilizarla como arma.

Ella salió y cerró el almacén causando el mismo estrépito que los anteriores guardias. Por fortuna, nadie extrañó a aquel que Pau había noqueado. Ella intentó encontrar la forma de llegar a aquel sospechoso, pero no podía pasar desapercibida. Los guardias veían a una mujer pasar por delante y no la dejaban de mirar. Habría sido el cebo perfecto para atacar a aquellos incompetentes.

Entonces era el turno de Frank Dogs. Utilizando la conexión del móvil de Paulina, podía intentar detectar dónde se encuentran los "peces gordos" del asunto. Pero aunque lo encontrara, hubo un pequeño inconveniente.

- Oye, chica. Tú desde cuando estás aquí?
- Me trasladaron hace muy poco.
- Es raro. Sólo hay una mujer aquí entonces. Esto es un campo de nabos.
- Ja, ja. Pues está bien saberlo. Sigo con lo mío.
- Oye, vente conmigo un rato. No será largo. Nadie se enterará de que nos hemos ido un par de minutos.
- ... Venga, pero rápido, que acabo de llegar. - Aceptó Paulina.

El guardia se la llevó a uno de los almacenes y cerró por dentro. Estaban ellos dos solos.

- Muy bien, moza. Qué crees que quiero yo ahora mismo?
- ...
- No hablas ahora? Estás atrapada aquí. No puedes salir de ningún modo. Yo tengo la llave y me la vas a tener que quitar.
- No tengo tiempo para juegos, tío.

Paulina le dio un beso en la boca al guardia antes de pegarle un rodillazo en el estómago y estamparle la cabeza contra el suelo. Los ataques inesperados son los más efectivos. Dejó al inconsciente en un rincón y salió de allí con su llave. Frank ya consiguió la posible localización donde quería llegar. Llamó a Paulina y se lo dijo.

"El almacén 9, verdad? Allá voy."

Paulina entró tocando a la pequeña puerta de ese almacén en concreto. Le dijo al guardia que estaba dentro que habían cambiado de posición. Él estaba encantado de quitarse trabajo de en medio. Paulina se quedó dentro y cerró con llave. Tal y como lo había hecho el tipo extraño de antes.

- Una chica? Increíble. Creí que todos los secuaces iban a ser hombres. - Dijo una voz de viejo.
- Pero es que yo vengo para darle un servicio que ningún hombre puede hacer por usted. - Respondió pícaramente Paulina, con ese tono que aprendió de Nevan para cautivar hombres.
- Ajá, ya veo. Cuando quiera, señorita. Cuando quiera...

Paulina se quitó el primer botón de su camiseta y sacó la pistola después, apuntando a la cabeza del viejo.

- Ya me está usted diciendo quién está detrás de todo esto.
- Eh? Qué?
- Me va a contar todito sobre quién está utilizando estos almacenes como tapadera para algo peligroso.
- Ah, así que quieres eso. Qué pena. No puedo decirte nada. Por lo menos si te quitaras la camisa...
- Tú de verdad quieres cabrearme, verdad? Dime lo que sabes!
- Pues te vas a llevar un chasco, querida. Ninguno de nosotros conoce a la cabeza pensante. Somos una unión de 25 empresarios. Todos de acuerdo con aquel o aquella que anda detrás nuestra, diciéndonos lo mejor que podemos hacer: Ganar.
- Eso es todo?
- No tiene más.
- Demasiado fácil, viejo.
- Si me dejas de apuntar...
- No hasta que me vaya.
- Inténtalo. Ya tienes compañía en la puerta. Seguro que esos estarán encantados de tener una mujer con quien desahogarse.
- Y yo tengo esta conversación grabada. Seguro que a los medios les encantan estas declaraciones. Adiosito, señor Ralph Rocky.

Paulina abrió la puerta y se encontró a muchísimos guardias esperando. Cerró en seguida e intentó idear un plan. El almacén 9 tiene una ventana que da a la parte de la puerta donde están los guardias.

- Parece que nuestra joven tiene ligeros problemas. - Se burlaba el viejo.
- Puedo matarle ahora mismo, sabe? Ya no me sirve de nada.

Pau arrojó por la ventana unos pantalones que utilizan los guardias. Estos, al pensar que eran los de ella, comenzaron a desear que saliese. Más aún cuando salió volando una camisa verde, también de guardia, por la ventana. Se habría quedado Pau en ropa interior? No, era parte del plan. Una distracción que permitiría a Paulina salir de allí. El viejo se había levantado e intentó golpear a Pau con una silla. El resultado fue un disparo no intencionado. Paulina apretó el gatillo como un acto reflejo y la bala impactó en el pecho del viejo, que cayó muerto al instante. Paulina había utilizado una pistola. Paulina había matado a alguien. Un asesinato. El primero en su vida.

- Tengo que salir de aquí, me estoy poniendo nerviosa...

Paulina entonces agarró el cuerpo del viejo con gran pesar y lo subió hasta lanzarlo por la ventana con la ropa de Paulina. Los guardias, al no creerse que se hubiera suicidado, fueron a mirarla, pero no era Paulina, sino Ralph. Ella ya estaba huyendo del lugar en la distracción con la ropa del viejo. Llegó a la furgoneta de Frank y se subió inmediatamente. No dijo nada. Simplemente Frank arrancó. Paulina estaba paralizada. No hablaba. No respondía a las preguntas de su compañero. Había que descansar. Pau no estaba preparada para asesinar a alguien con un disparo. Estaba en shock.


Hasta el próximo episodio! Espero que este os haya gustado. De verdad, me impresiono a mí mismo cada día. Espero que lo notéis, lectores!!

sábado, 18 de octubre de 2014

MdL #11: Leyendas del valle

Todos salieron del sótano uno por uno. Algunos no tuvieron que coger nada, pues no les interesaba lo que había allí. Así que el primero en salir fue Gerald, que simplemente echó un vistazo rápido.

(Recordaremos hoy todas las descripciones, y les añadiremos más datos interesantes, como el vestuario.)

Gerald Paul salió tal y como entró. Una camisa blanca, pantalones azules y zapatos marrones oscuros. Siempre lleva gafas. Nadie lo recuerda sin ellas. No suele hablar mucho y es algo desconfiado, pero eso se compensa con la ayuda que presta al equipo. Un hombre que puede utilizar cualquier cualidad de los animales es muy versátil.

El segundo en salir fue Zerofrost. Un mago de hielo no necesita más que su magia, con lo que ningún arma o armadura le vendría bien, a no ser que fuera mágica. Con una toga azul bien ceñida con un cinto negro y unas zapatillas azules oscuras era suficiente para él. Es muy callado. Nunca nadie sabe qué piensa. Aunque hay excepciones.

Edward Yolag también salió pronto de allí, aunque buscó un poco más que los otros dos. El anciano, pelo ya casi blanco y corto con una barba bastante larga del mismo color, sólo agarró de allí un bastón. Un bastón de madera oscura para apoyarse al caminar. Su vestimenta es de una camiseta blanca tapada por una chaqueta marrón oscura. Y sus pantalones largos y negros, al igual que sus zapatos. Al tener poderes especiales tras haber obtenido algunos los poderes de los Roa, no necesita arma alguna. De todos modos, ya usa un bastón.

Iris Coco salió con el señor Edward. Ella no tenía ningún tipo de poder especial, lo que la hacía diferente del grupo. Llevaba una especie de vestido oscuro largo ya gastado y sus zapatos eran muchísimo más negros que su vestimenta. Una chica que encierra un misterio. No recuerda nada. Conseguirá la Isla Sin Nombre hacerla recordar?

Nevan apareció poco después. El cabello rojo ya le llegaba hasta los talones. Llevaba un top de color rojo, y unos pantaloncillos cortos con unos zuecos negros. Ella había encontrado algo en el sótano que le faltaba desde hace mucho tiempo: Un látigo. Los súcubos acostumbraban a llevarlos. Esa cosa en sus manos es un arma muy peligrosa. Ya veremos más adelante el porqué.

Hubo una gran pausa hasta que salió Lucas. Un joven de pelo rubio y con una mirada peculiar. Se podría decir que ve el mundo con otros ojos. Se llevó unas botas que había en el sótano, aunque no se las puso. Aún llevaba zapatos marrones, a juego con su pantalón largo y una camiseta color verde. También se encontró un guante de hierro y decidió llevárselo. Quién sabe en qué piensa este aventurero. Será mejor no preguntar.

El último en salir fue Bart. Muy... Cambiado. Planeaba llevarse puesta una enorme armadura algo oxidada con una espada en las mismas condiciones. El resto del grupo no daba crédito a lo que veían e intentaron hacer que no se la llevara. No pudieron convencerle. Bart ahora llevaría una armadura metálica sin casco.

- Bart, no te falta un escudo? Ya para terminar la gracia? - Dijo Lucas riendo.

Pero resulta que Bart Chill ya tenía su equipamiento planeado. Hizo aparentar que su espada se debía cargar con dos manos. Ese era el caso, pero Bart y su increíble musculatura se permitían llevar una espada de dos manos en una sola mano. Y quien dice espadas, dice hachas, martillos y demás objetos contundentes.

Así acaba el episodio de hoy. Ya atardecía y las nubes se tornaron anaranjadas. Naranjas como la ropa de Lan, que iba a acompañar al grupo en su viaje. Una chica de cabello largo y negro con dos coletas y no demasiada estatura. Iba a ser una buena oportunidad para mejorar sus habilidades. Nadie podrá derrotarla una vez la paz vuelva a Kitami. Ella está convencida de que sus compañeros la van a hacer mucho más fuerte.

Y qué ocurrirá en la próxima parte del viaje en Honimi? Y qué está pasando en Meril? Se llevará a cabo el plan de Paulina y Frank? En el próximo episodio volvemos a Meril. Hasta la próxima!

sábado, 11 de octubre de 2014

MdL #10: Ataque del titán

"Bart Chill, varón, 25 años. Antiguo miembro de la milicia, es decir, un ex-militar. Es un gigante en persona. Mide casi dos metros y es impresionantemente fuerte. Un musculoso hombre preparado para sobrevivir a base de fuerza."

"Lan, chica joven de 21 años. Campeona del último torneo mundial de lucha libre en Kitami. No necesita músculos para derrotar a sus rivales. La llaman: "La colegiala asesina". Con una agilidad y velocidad de reacción tremendas, es un blanco difícil, combinado con sus artes marciales."

- No os esperaba aquí para nada! - Decía Lan - En serio me voy a tener que enfrentar a Bart? Bueno, será un buen entrenamiento.
- Está muy confiada, no, Nevan? - Susurraba Iris Coco - Quién es?
- Es Lan. La campeona de lucha de Kitami. Esto va a estar interesante. Hay que confiar en Bart para conseguir el mapa, no? - Respondió Nevan.
- Bueno, vale. No parece ser muy fuerte ella. Tenemos posibilidades, verdad?
- No hay que confiarse nunca, Iris. - Interrumpió Edward. Observa cómo se mueve esta chica. Es todo un espectáculo.

Bart contra Lan. El combate comienza. El cartógrafo da la señal para que puedan empezar las hostilidades. Lan se concentra y se coloca en posición. Bart prepara sus puños y calienta rápidamente sus músculos. Para sorpresa de este, Lan comenzó a correr hacia Bart y le propinó tres patadas, una tras otra, que fueron bloqueadas por los brazos de Bart. Lan dio un salto mortal increíble utilizando a Bart como si fuese una pared. Ahora no los separaba una gran distancia, con lo que Bart aprovechó para comenzar su ataque. Amagando con su pierna izquierda, intentó pillar desprevenida a la luchadora. No lo consiguió y el puñetazo derecho de Bart fue bloqueado por Lan.

Inmediatamente cambiaron las tornas de nuevo. Lan había bloqueado ese brazo, pero el izquierdo aún seguía libre. Bart volvió a intentar golpear, pero Lan se agachó muy rápidamente e hizo un volteo hacia atrás.

- Increíble... Musitó Iris Coco.
- Ya te dije. Es espléndida. - Afirmó Edward.

Lan adoptó una postura distinta a la de combate. Llevaba la mano derecha adelantada, como apuntando hacia su rival. Bart, desconocedor de esa estratagema de su oponente, intentó cargar contra ella. Lo único que consiguió fue que Lan saltase y patease la parte trasera de su cabeza, casi dejándolo en el suelo. Bart había recibido el primer golpe dañino y tenía que remediarlo. Cambió su estilo de combate. Iba a defenderse antes de atacar.

Lan ideó un plan para cualquier tipo de adversario. Eso lo aprendió en sus entrenamientos de lucha. Una patada baja que Bart bloqueó no fue suficiente y, con la otra pierna, utilizando la que cogió el hombre como apoyo, pateó otra vez su cabeza en el lado derecho. Ella cayó al suelo y se levantó rápidamente. Bart tenía que recomponerse. Los golpes en la cabeza marean durante unos segundos.

- (Tengo que hacer algo con esta chica. No puedo ver sus movimientos!) - Pensaba Bart.
- (Tengo que acabar con él ya. Si no, puede aún remontar!) - Pensaba Lan.

Ella se colocó en una postura aún más extravagante. Piernas muy flexionadas y brazos por encima del tronco, como si de un pájaro planeando se tratase. Bart preparó su siguiente golpe a conciencia. Había que actuar y pensar rápidamente. Así ocurrió en este combate.

Lan intentó acercarse, pero Bart pegó un pisotón en el suelo que la hizo temblar y retroceder.

- Eh? Ese es un bestia! Casi rompe el suelo! - Decía sorprendida Iris.
- Ahora sí que vamos a presenciar una jugada legendaria - Comentaba Edward - Ella parece un fénix, y él un titán. Me gusta esta comparación. Volverá el fénix de sus cenizas una vez derrotado? O el titán se asegurará de que eso no ocurra?

Cada intento de Lan para acercarse lo suficiente era frustrado. Bart machacaba el suelo con ambas manos, e incluso intentó arremeter fuertemente contra ella, que tuvo que recular ante tales técnicas tan extremadamente peligrosas. Era todo o nada. Lan decidió saltar y procurar asestarle una patada voladora. Lo consiguió, en toda la cara. Sin embargo, Bart la agarró tras eso y la tumbó contra el suelo.

- Te di. - Dijo Lan.
- Te gané. - Dijo Bart - No lo quería utilizar contigo, pero... Creo que te falta algo.

En efecto. Bart ha perfeccionado una habilidad. Un juego de manos para extraer el sujetador de las mujeres sin necesidad de quitarles la ropa. Y en muchas ocasiones lo hace sigilosamente. Esta fue una de ellas. Lan, avergonzada, tuvo que darle la razón y aceptar que él había sido mejor en aquella batalla, aguantando hasta el final.

- Increíble. Ha derrotado a la campeona. Si eso se permitiera en un torneo ya tendríamos nuevo ganador. Sin embargo, el premio no es ese - Contaba Kim, el cartógrafo.
- El mapa, verdad? - Insistió Lucas en sus palabras.
- Mucho más. Pasad, venid al sótano. Veréis, he estado leyendo algunas leyendas y... Creo que vosotros me podréis ayudar. Y si os preparo para un encargo?
- Qué tipo de encargo? - Preguntó desconfiado Gerald.
- Contadme lo que hay en La Isla Sin Nombre.

Así comenzaron de nuevo. Contaron lo que querían hacer una vez descibrieran los secretos de la isla y, finalmente, fueron al sótano de la casa. Era gigantesco y había muchísimas herramientas, armas, armaduras, mapas antiguos y algún boceto perdido de Kim. Él comentó que el antiguo dueño de la casa era un amigo suyo, que murió en tierras lejanas. Le dejó su casa y todo lo que contenía, incluidos esos artefactos tan variados. Todo el grupo buscó cosas útiles durante casi una hora, hasta estar preparados para continuar su viaje. Esta vez a Maressia, el país más costero de Eulim, para coger el barco que les llevaría hasta allí. Hasta la Isla Sin Nombre.

(Pero el cómo se han preparado, lo veremos en el episodio 11, donde habrán muchísimas descripciones de nuestros personajes. Cómo les irá a Frank y Paulina? Eso lo dejaremos para más tarde. Hasta la próxima!!)