(Como estoy casi sin tiempo, algo que puedo escribir rápidamente es la historia de mi personaje. Adelante, Edward Yolag. Puedes empezar.)
- Hola a todos, mi nombre es Edward Yolag, y esta es mi historia.
Todo empezó cuando desperté con 8 años, en una casa desconocida. Es mala suerte que no recuerde nada más antes de esto. Los dueños de dicha casa eran mi padre y mi madre, quienes se alegraron muchísimo de que yo estuviera vivo y despierto.
Había sufrido un accidente. Tras casi ahogarme en un lago mientras íbamos de vacaciones al campo, quedé en un estado de sueño profundo durante más de un día entero. Desperté y... Tenía mucha hambre, ja, ja...
No puedo quejarme. Mis padres eran muy importantes para mí, y me cuidaron como nadie me ha cuidado nunca.
Voy a pasar al siguiente punto importante de mi historia. Una vez tuve 25 años, conocí a Elisabeth, la que fue mi esposa durante ocho buenos años. Nunca olvidaría esos cabellos cortos y tan negros como la noche cerrada. En su mirada tenía algo especial que fue lo que me atrajo de ella.
A quien tampoco olvidaría es al desalmado que incendió nuestro hogar. Yo me encontraba fuera de casa, pero mi mujer descansaba dentro. Espero que no hubiese despertado, pues habría visto lo más horrible que existe en este mundo: la propia muerte.
Consumida entre las llamas, Elisabeth murió junto a sus pertenencias, todas calcinadas. Sólo me quedó una canción para flauta en mi memoria. Una que compuso ella.
Este suceso me hizo sufrir y pensar mucho. "¿Qué debo hacer?" me preguntaba más de una vez. La solución la encontré en una extravagante mujer que conocí. Vestida con una túnica azul clara y sus cabellos largos del mismo color. Me parecieron alucinaciones, pero a mis 34 años no podía creer en esas cosas. Lo que más me sorprendió fue que viniera a hablarme.
"Tu espíritu se encuentra muy triste. Mucho. ¿Quieres que te ayude?"
Yo no sabía a qué se refería, pero le dije que sí sin reparar en lo extraña que era la situación.
"Soy una vinculaespíritus. Dame la mano y mírame fijamente a los ojos. No pasará nada malo, tranquilo."
Hice tal y como me dijo. Y al mirar sus ojos, vi que su rostro cambiaba. Elisabeth estaba delante mía, pero no estaba viva. Era su espíritu.
"Edward, no te preocupes tanto por mí. Sigue adelante, porque tienes un gran corazón."
No tuvo tiempo a decir más. Pero fascinado ante la habilidad de esta mujer, le pregunté su nombre antes de que se marchase.
"Puedes llamarme Iluna."
Iluna fue mi inspiración. Así me hice yo vinculaespíritus, como ella. Esta fue una de las mejores decisiones de mi vida.
Terminado mi entrenamiento, me quedé muy solo. Así que con 37 años decidí adoptar. Cuando fui a ver a los huérfanos y huérfanas, me llamó la atención una joven. Yo ya podía ver espíritus en ese tiempo. El alma de esa chica era increíblemente fuerte. Eso me decidió para intentar adoptarla. Los señores encargados de ella me la entregaron en adopción encantados. No entiendo por qué, pero yo tengo a una hija que me quiere, aunque sea un demonio. Literalmente.
Nevan se llama mi hija. Es pelirroja, con cabellos largos y alisados. Probablemente cuente su historia en otro momento.
Continuando con mis vivencias, puedo decir que desde ese tiempo a nuestros días casi nada ha cambiado. Sin embargo, me encontré de nuevo con Iluna. Ella meditaba en la noche, y yo la reconocí por su espíritu. Al detectarme, se alegró en gran medida. Estuvimos hablando a la luz de la luna y sacamos ambos una conclusión clara:
"Ver el espíritu de la gente es espiar. Así que no puedes tener intimidad si hay un vinculaespíritus de por medio."
Espero recordar siempre a Iluna, mi mentora. Sin ella, no estaría escribiendo.
(Pues esta es más o menos la historia de Edward Yolag, narrada por él mismo. ¡Espero que os haya gustado, y el próximo domingo más! ¡Gracias lectores!)
Historietas de fantasía que escribo en mi tiempo libre. Los personajes: Edward Yolag, Lucas Tefd, Bart Chill, Gerald Paul, Edgar Eagler, Paulina Gao, Liza Carr, Gabriella, Mimi, Zac y Zerofrost son de mi invención y de mis compañeros. El resto de personajes descritos pertenecen o están basados en diferentes compañías.
domingo, 17 de mayo de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
Comentario de domingo #1: El origen de Yormungandsnake y Edward Yolag
Pues voy a empezar a escribir todos los domingos, aunque sea sólo un poco. Hoy voy a comentaros algo de historia, pero no de ficción, sino de mi historia, la de mi 'nickname' o apodo en Internet, que probablemente no sea único.
Empezó hace 8 o 9 años, cuando me tocó ponerme un apodo para mis cuentas de correo. "¿Qué nombre me pongo?" en ese momento estaba jugando al Final Fantasy X en la Playstation 2, ya que es una saga que me encanta. Entonces en el juego había un monstruo llamado "Yormungand"
Este es. Por este bicho me puse mi primer nick: Yormungand.
Pero años más tarde, ese nombre ya estaba siendo utilizado, con lo que tuve que modificarlo un poco y, con mi imaginación sublime (nótese el sarcasmo), añadí "snake" al nombre, quedando así "Yormungandsnake".
Hace dos años, busqué en Google el nombre de Yormungand y, en mi sorpresa, era originalmente una serpiente de la mitología nórdica llamada Jormungand. ¡Yo desconocía esto hasta que me lo dijeron en un foro!
Derivado de que en ocasiones tenía que utilizar más de una cuenta de juego, salió el nombre de Yolag.
Analicemos esta palabra según su mecanismo de formación:
Yo: Yo mismo, es decir, yo.
Lag: Tiempo de retraso entre tu conexión a Internet y la conexión del servidor.
Eso significa que yo no jugaba de la manera más óptima a los juegos en línea, así surgió el nombre de Yolag.
Ya cuando empecé con este blog, surgió ponerle nombre a Yolag, y así apareció el señor Edward Yolag, viejo protagonista de muchas de nuestras historias random a lo largo de un par de años supongo.
La historia de Edward Yolag (la del personaje) la subiré en el próximo domingo que no haya podido escribir una historia. Tenía ganas de tener en algún sitio guardado la historia de mis múltiples nombres, y así lo he hecho. Hasta entonces, espero que hayan aceptado esta subidas de domingo, que son mejor que nada. Además, creo que serán las únicas que contendrán imágenes. ¡Gracias por seguirme continuadamente lectores!
Empezó hace 8 o 9 años, cuando me tocó ponerme un apodo para mis cuentas de correo. "¿Qué nombre me pongo?" en ese momento estaba jugando al Final Fantasy X en la Playstation 2, ya que es una saga que me encanta. Entonces en el juego había un monstruo llamado "Yormungand"
Este es. Por este bicho me puse mi primer nick: Yormungand.
Pero años más tarde, ese nombre ya estaba siendo utilizado, con lo que tuve que modificarlo un poco y, con mi imaginación sublime (nótese el sarcasmo), añadí "snake" al nombre, quedando así "Yormungandsnake".
Hace dos años, busqué en Google el nombre de Yormungand y, en mi sorpresa, era originalmente una serpiente de la mitología nórdica llamada Jormungand. ¡Yo desconocía esto hasta que me lo dijeron en un foro!
Derivado de que en ocasiones tenía que utilizar más de una cuenta de juego, salió el nombre de Yolag.
Analicemos esta palabra según su mecanismo de formación:
Yo: Yo mismo, es decir, yo.
Lag: Tiempo de retraso entre tu conexión a Internet y la conexión del servidor.
Eso significa que yo no jugaba de la manera más óptima a los juegos en línea, así surgió el nombre de Yolag.
Ya cuando empecé con este blog, surgió ponerle nombre a Yolag, y así apareció el señor Edward Yolag, viejo protagonista de muchas de nuestras historias random a lo largo de un par de años supongo.
La historia de Edward Yolag (la del personaje) la subiré en el próximo domingo que no haya podido escribir una historia. Tenía ganas de tener en algún sitio guardado la historia de mis múltiples nombres, y así lo he hecho. Hasta entonces, espero que hayan aceptado esta subidas de domingo, que son mejor que nada. Además, creo que serán las únicas que contendrán imágenes. ¡Gracias por seguirme continuadamente lectores!
domingo, 3 de mayo de 2015
Historia extra: La madre de Evie y el Guarda Jade (Tributo a Vindictus)
(A mi pesar, creo que no habrán más episodios de este juego. ¡Aprovechad este último!)
Karok fue a visitar a Vella en la posada. Habían pasado tres meses desde lo sucedido en la exploración de las ruinas.
- Vella, ¿cómo estás?
- Mucho mejor. Ya puedo ponerme de pie, por lo menos.
- Te has recuperado rápidamente. Se nota que eres fuerte.
- Tengo que agradecérselo a Evie. Sin ella, todavía estaría en cama.
- ¿Vamos con ella? Seguro que se alegra de verte caminando un poco.
Karok y Vella salieron de la posada. Ella caminaba con dificultad, pues aún sentía dolor en sus piernas, pero menos grave que hace un par de meses. Vella insistió en caminar ella sola, mientras Karok intentaba ayudarla de vez en cuando. Parecía que iba a caer al suelo a cada paso tambaleante que daba la mercenaria.
Ambos llegaron al puerto, donde hay un lugar de reposo en el que se mantenía encendida una hoguera. Allí estaba Evie, sentada, con las manos junto al fuego. Esta chica era una joven aprendiza de mercenaria. No conoce a su padre, su madre desapareció cuando ella tenía 8 años... Una cadena de hechos entristecen el pasado de esta chica.
Evie miró hacia atrás y se sorprendió mucho al ver a Vella en pie.
- ¡Vella! ¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en cama! - Decía Evie muy preocupada.
- Tranquila, tranquila. Me siento capaz de tomar un poco el aire después de tanto tiempo sin poder moverme.
- ¡Y Karok! ¿Cómo es que estás aquí? No sueles tener días libres... - Afirmó Evie.
- Pues hoy es ese día. Ella salió herida porque no fui suficientemente previsor, así que algo tendré que hacer.
- ¡Es verdad! ¿Qué fue lo que ocurrió en las ruinas? Vella no me lo ha contado...
Karok relataba la historia. Vella corregía aquellos detalles que Karok exageraba. También describieron a Lynn, la "novata" que los sacó del apuro.
- Oye... - Interrumpió Evie - Esa descripción... Coletas, pelo negro, muy bajita, con una guja en su espalda... La he visto antes.
- ¿Dónde? - Preguntó inmediatamente Vella.
- En mi sueño.
- ¿¡Cómo!? - Respondieron a la vez Karok y Vella.
Evie les contó su sueño. En él se veía a ella misma mirando hacia el mar desde la orilla, cuando de repente notaba algo que tocaba sus pies. Era una carta dentro de una botella.
- ¿Una carta dentro de una botella tocaba tus pies? - Preguntó Vella, pese a haber escuchado perfectamente a Evie.
- Sí, después apareció la chica justo al lado mía, sonriendo.
- ¡Yo soñé hace dos días que Lynn y yo abríamos una carta en una botella en la costa! - Contó Vella, emocionada.
- Relájate, Vella, no te vayas a lesionar. - Recomendó Karok.
- ¡Y en la carta ponía algo de una cámara! - Continuó Vella haciendo caso omiso de Karok.
- ¿Cómo? - Preguntó Karok, ahora intrigado.
- Sí, sobre una cámara secreta o algo así.
- ...
- ¿Pasa algo, Karok? - Preguntó Evie.
- Lynn nos quiere decir algo. Yo también la he visto en un sueño. Hace un mes. Y había un mensaje que me daba ella y ponía algo de una cámara.
- ¿Recuerdas lo que soñaste hace un mes? - Preguntó Evie, curiosa.
- Yo recuerdo muchas cosas. Ahora tenemos que pensar qué es lo que nos quiere decir Lynn.
Los tres estuvieron pensando e intentando sacar sentido al sueño. Finalmente, una pregunta de Evie descubrió el misterio.
- Oye... ¿Por qué nuestros sueños están al revés?
- ¿Al revés? No entiendo. - Dijo Vella.
- Karok dijo hace un mes, tú hace dos días y yo ayer. Pero... La historia empieza en mi sueño y acaba en el de Karok, ¿no?
Evie estaba en lo cierto. ¿Por qué el principio de la historia lo conoce el último que tuvo el sueño? ¿Por qué razón va al revés?
- Un momento. ¿Por qué nos comemos la cabeza si podemos ir al bosque de jade? - Propuso Karok.
- ¿Para qué vamos a ir allí? - Preguntó Vella.
- Yo no caí inconsciente del todo, y pude escuchar cómo Lynn decía algo de jade.
- ¿Y ahora lo dices? - Se quejó Evie - ¡Vamos rápido, Karok!
- ¡Espera! ¿Y Vella?
- ¡Que descanse! ¡Luego la voy a visitar!
Evie en realidad tenía otra razón para buscar a Lynn. En su sueño, ella estuvo a punto de decirle dónde se encontraba su madre, pero despertó justo en ese momento. Karok y Evie fueron al bosque de jade, un lugar verde. Muy verde. Verde jade, para ser exactos. La luz solar apenas entraba a través de las copas de los árboles, creando un lugar verde y sombrío al mismo tiempo.
- No te he preguntado, pero... ¿Por qué quieres saber tanto de Lynn? - Preguntó Karok.
- Ella me resolverá una duda importante.
- ¿Cuál?
- Es un secreto.
Ambos se detuvieron. Divisaron una cabaña de madera en medio deI bosque y fueron hacia ella. Llamaron a la puerta y los recibió con una sonrisa la dueña de la cabaña: Lynn.
- ¡Lynn! - Exclamó Karok.
- ¡Es igual que en mi sueño! - Dijo sorprendida Evie.
- Qué alegría verte, Karok. ¿Dónde está Vella? Y... ¿Esta chica quién es?
- Soy Evie. Encantada. - Se presentó con un sonrisa.
Había muchas cosas que explicar. Por qué se había marchado Lynn, por qué aparecía en los sueños, etcétera. Todo fue explicado de sus labios.
- Verás, Evie... La Bruja de Jade ha muerto, con lo que ahora tuve que encontrar a su sucesor y presentarle mis respetos para que me dejase estar en sus dominios. Resulta que me quiere poner a prueba. Necesito encontrar a tu madre y... Matarla.
- ¿¡QUÉE!?
Evie no daba crédito. Se encuentra a la que debía ser su salvadora y resultó ser solamente una interesada. ¡Una asesina!
- Lynn, yo no te imaginaba así. - Añadió Karok.
- Lo siento, de verdad, pese a que no me creas, chica...
- ...
Evie se quedó cabizbaja y muy seria.
- Si encontramos a mi madre... ¿Me dejarás despedirme de ella?
- ¿¡Estás dispuesta a que asesine a tu madre!? - Preguntó incrédula Lynn.
- ...
Tras unos momentos de silencio, Evie contestó: "No."
- Vámonos a conocer a tu madre, Evie. Nosotras dos.
- ¡Oye! ¿Y yo qué? - Preguntó Karok.
- Ve con Vella. Estará frustrada al no haber podido venir aquí.
Lynn llevó a Evie al sótano de la cabaña. Allí había una gran puerta de madera con las siglas "T.N.C". Ambas la abrieron y vieron una sala muy lujosa, con el suelo impecablemente limpio y antorchas encendidas.
- No me creerás, pero esto no es parte de mi casa. Es algo que ha aparecido aquí, y que me han pedido eliminar. Sin embargo, creo que tienes derecho a conocer a lo que ahora es tu madre.
En el fondo de la sala había una gran cama doble y en ella reposaba una mujer. Estaba vestida con una falda negra y camisa blanca con una corbata azul oscura. Su cara... Era igual que la de Evie.
- ¿M-Mamá?
- Sshhh... ¿Tienes agallas para traerme a la niña? - Respondió ella, hablando con Lynn.
- Estoy preparada, pero por lo menos deberías haber sido más cariñosa con ella. - Contestó Lynn.
Las puertas se cerraron de un portazo y la madre de Evie comenzó a caminar lentamente hacia Lynn. De las manos de la madre apareció una gran guadaña negra ornamentada de diversas formas circulares. Magia.
- ¡Mi madre nunca utilizaría algo así! - Gritaba Evie.
- ¿Ahora comprendes por qué me han pedido esto? - Preguntó Lynn, atenta al ataque inminente de la madre.
La madre corrió un segundo hasta Lynn e intentó asestarle un corte de guadaña, pero la princesa de jade fue lo suficientemente rápida para esquivarlo casi totalmente. Evie no daba crédito a lo que veían sus ojos. "Esto tiene que ser una pesadilla", pensaba. Pero la sangre de Lynn derramada en el suelo no era una pesadilla.
- ¡Mamá! ¡Escúchame! ¡Voy a usar lo que he aprendido para sacarte ese demonio que llevas dentro!
- ¿Qué has dicho? - Preguntó Lynn.
Evie se concentró, cerró sus ojos e hizo aparecer una guadaña azul en sus manos, tal y como lo había hecho su madre. Esta vez, era su turno de sorprender.
- ¡Mamá! ¡Ven y dale un abrazo a tu hija! ¡Un abrazo tan fuerte que abrase!
Una bola de fuego se dirigió hacia la madre, quemando parte de su vestimenta y haciéndola gritar... de excitación.
- ¿Es un súcubo? - Preguntó Lynn - ¿Cómo supiste que era un demonio?
- Sencillo. Su forma de caminar. Una madre no puede caminar de esa forma. ¿Vamos a matar a esta farsante o no?
- Encantada, Evie.
La medre, ahora a bastante distancia de ambas mercenarias, lanzó varias ondas de energía hacia las dos, pero no fueron muy complicadas de esquivar. El problema vino cuando se intentaron acercar a ella. El súcubo lanzó un hechizo que cambió todo el combate.
De pronto, las mercenarias no podían moverse correctamente. Estaban corriendo como si fuesen protagonistas de una película a cámara lenta. Sin embargo, la madre corría en círculos alrededor de ellas a una velocidad endiablada mientras invocaba proyectiles mágicos. A la tercera vuelta, dichos proyectiles se dispararon hacia el centro del círculo, impactando varios de ellos en las mercenarias ralentizadas.
El tiempo volvió a la normalidad, pero al conocer que tenían que lidiar con ese poder, estaban en seria desventaja. Lynn estaba muy herida y apenas había conseguido atacar. Evie simplemente se resentía del ataque mágico que acababan de recibir, pero podía continuar luchando al cien por cien.
Lynn dió el máximo en esta batalla. Activó su habilidad especial prematuramente esta vez. La Zorra de Jade estaba enfadada. Lynn cargó contra el súcubo y comenzó a atacarla sin preocuparse por el daño que recibía del súcubo. Una característica de la Zorra de Jade es el utilizar la propia energía como escudo, y eso implicaba ser "inmune" a cualquier cosa durante un tiempo. Tiempo suficiente para que Evie cargase un potente hechizo. Una gran explosión de fuego que, aunque afectó también a Lynn, hizo estragos en la madre.
Pero el súcubo no iba a rendirse fácilmente. Vio que Lynn estaba casi sin energías debido al tiempo prolongado de su habilidad y a los golpes que había recibido. Actuando en consecuencia, ella hechizó a Lynn y la tumbó en el suelo. Evie estaba extrañada con lo que sucedía. El súcubo se montó encima de Lynn y, acariciando su cuerpo, se pudo notar cómo el aura de la mercenaria se traspasaba al súcubo, que finalizaba la maniobra con un gemido placentero. Lynn permaneció inconsciente en el suelo después de eso.
Evie contra su propia madre, pero en otras circunstancias. La maniobra final se acercaba. Evie estaba muy concentrada en ese momento. Levantó del suelo al súcubo, como si no hubiese gravedad, pero ella permanecía en el suelo. Esta maniobra la realizó con la mano derecha. Con la izquierda, apuntó a Lynn, la cual se levantó, pero estaba inconsciente. Sus ojos estaban blancos. La mercenaria cogió su guja y, de un salto siguiendo la dirección de la mano de Evie, atravesó al súcubo. Evie había movido a ambas personas como si de marionetas se tratasen. El súcubo aún seguía con vida, pese al derramamiento de sangre que había sufrido.
- Me encanta este momento. El momento en el que todo lo que sube... ¡Baja!
Evie bajó su brazo derecho bruscamente, y así lo hizo el súcubo, cayendo de cabeza violentamente contra el suelo, formando grietas y rompiendo su cuello. Fin de la batalla.
Pero... ¿Qué pasó con Karok?
Al salir de la cabaña, se encontró en la puerta a Vella, que había utilizado sus espadas a modo de apoyo para caminar rápidamente.
- ¡Vella! Mira que eres terca, ¿eh? ¡Si apenas puedes caminar correctamente!
- Déjame. Tengo que ser de ayuda...
- Pues llegas tarde. Se van a encargar Lynn y Evie. Asuntos de familia, supongo.
- Hay que ayudarlas... - Decía cansada Vella.
- ¿Qué hacéis aquí, extranjeros? - Dijo una voz en el bosque.
- ¿Eh?
- No se puede entrar al Bosque de Jade sin permiso. La Reina de Jade se puede molestar con ustedes.
- ¿La Reina? ¡Venga ya! ¡Esto es un simple bosque! - Contestó Karok.
- ¡Pagaréis por esta afrenta! - Respondió la voz misteriosa.
Apareció un hombre vestido con una armadura completa muy extraña, color verde jade. Iba totalmente cubierto por su armadura de... ¿Cuatro brazos? Sí. Un guardián bipolar. Es imposible pillarlo por las espaldas, pues están defendidas.
Karok intentó cargar contra él, pero Vella lo frenó antes de comenzar su carrera. La mercenaria clavó sus espadas en el suelo y, con estas a modo de apoyo, se lanzó contra el enemigo y le intentó dar una patada voladora. Acertó, pero no pareció causar daños. La que sí recibió daños fue Vella. Sus piernas se volvieron verdes y rígidas. A su vez, las piernas del guardián parecían haber tomado el color y la forma de las piernas de Vella. La mercenaria no se podía mover y estaba tirada en el suelo. Karok cargaba su ataque del Big Bang y esta vez no estaba dispuesto a fallarlo.
- ¡Ja! ¿Crees que vas a conseguir acertar con las piernas ágiles de tu compañera?
- Por supuesto que Karok acertará. - Respondió Vella en el suelo.
- Porque eres tan poco observador que ni te diste cuenta. ¡No puede mover sus piernas!
Karok disparó su ataque. El guardián intentó moverse pero no pudo. Se quebró de dolor de piernas y recibió de lleno el impacto de la explosión del arma de Karok. El guarda verde acabó color ceniza.
Al terminar la batalla, Evie salió de la cabaña, seguida de Lynn que estaba aún con los ojos en blanco, controlada por Evie.
- ¿Qué le pasa a Lynn? - Preguntó Vella, apoyada en Karok para mantenerse en pie.
- Ahora mismo está inconsciente. La estoy moviendo yo. Salgamos de aquí rápidamente.
Consiguieron salir del Bosque de Jade guiados por Evie. Lynn seguía inconsciente, y esta vez no estaba controlada por Evie, estaba en cama, esperando su despertar.
Pero su sueño era demasiado bueno para que se acabase en ese momento. Lynn soñaba que ella se convertía en la Reina de Jade.
"Porque como dijo 'La vida es sueño',
Los sueños sueños son.
Sin embargo, yo no soy
Poeta ni escritor,
Sino un hombre que opina
Que lo que Lynn y Evie hicieron,
Fue lo correcto, y encima,
Su actitud fue la mejor.
- Edward Yolag, 'Leyendas y otras historias', en su último escrito sobre Lynn."
(En este episodio extra de Vindictus me he extendido un poco en mi opinión, pero pienso que eso es síntoma de mejoría, pues supongo que una mejor expresión implica a veces más palabras. Me han encantado los dos episodios que he escrito sobre nuestras aventuras en Vindictus, espero que a vosotros también os hayan gustado. Hasta la próxima vez que nos veamos. Intentaré actualizar el blog cada domingo, si no con una nueva historia, con algún comentario breve sobre... Bueno, ya los veréis si lo hago. ¡¡Gracias!!)
Karok fue a visitar a Vella en la posada. Habían pasado tres meses desde lo sucedido en la exploración de las ruinas.
- Vella, ¿cómo estás?
- Mucho mejor. Ya puedo ponerme de pie, por lo menos.
- Te has recuperado rápidamente. Se nota que eres fuerte.
- Tengo que agradecérselo a Evie. Sin ella, todavía estaría en cama.
- ¿Vamos con ella? Seguro que se alegra de verte caminando un poco.
Karok y Vella salieron de la posada. Ella caminaba con dificultad, pues aún sentía dolor en sus piernas, pero menos grave que hace un par de meses. Vella insistió en caminar ella sola, mientras Karok intentaba ayudarla de vez en cuando. Parecía que iba a caer al suelo a cada paso tambaleante que daba la mercenaria.
Ambos llegaron al puerto, donde hay un lugar de reposo en el que se mantenía encendida una hoguera. Allí estaba Evie, sentada, con las manos junto al fuego. Esta chica era una joven aprendiza de mercenaria. No conoce a su padre, su madre desapareció cuando ella tenía 8 años... Una cadena de hechos entristecen el pasado de esta chica.
Evie miró hacia atrás y se sorprendió mucho al ver a Vella en pie.
- ¡Vella! ¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en cama! - Decía Evie muy preocupada.
- Tranquila, tranquila. Me siento capaz de tomar un poco el aire después de tanto tiempo sin poder moverme.
- ¡Y Karok! ¿Cómo es que estás aquí? No sueles tener días libres... - Afirmó Evie.
- Pues hoy es ese día. Ella salió herida porque no fui suficientemente previsor, así que algo tendré que hacer.
- ¡Es verdad! ¿Qué fue lo que ocurrió en las ruinas? Vella no me lo ha contado...
Karok relataba la historia. Vella corregía aquellos detalles que Karok exageraba. También describieron a Lynn, la "novata" que los sacó del apuro.
- Oye... - Interrumpió Evie - Esa descripción... Coletas, pelo negro, muy bajita, con una guja en su espalda... La he visto antes.
- ¿Dónde? - Preguntó inmediatamente Vella.
- En mi sueño.
- ¿¡Cómo!? - Respondieron a la vez Karok y Vella.
Evie les contó su sueño. En él se veía a ella misma mirando hacia el mar desde la orilla, cuando de repente notaba algo que tocaba sus pies. Era una carta dentro de una botella.
- ¿Una carta dentro de una botella tocaba tus pies? - Preguntó Vella, pese a haber escuchado perfectamente a Evie.
- Sí, después apareció la chica justo al lado mía, sonriendo.
- ¡Yo soñé hace dos días que Lynn y yo abríamos una carta en una botella en la costa! - Contó Vella, emocionada.
- Relájate, Vella, no te vayas a lesionar. - Recomendó Karok.
- ¡Y en la carta ponía algo de una cámara! - Continuó Vella haciendo caso omiso de Karok.
- ¿Cómo? - Preguntó Karok, ahora intrigado.
- Sí, sobre una cámara secreta o algo así.
- ...
- ¿Pasa algo, Karok? - Preguntó Evie.
- Lynn nos quiere decir algo. Yo también la he visto en un sueño. Hace un mes. Y había un mensaje que me daba ella y ponía algo de una cámara.
- ¿Recuerdas lo que soñaste hace un mes? - Preguntó Evie, curiosa.
- Yo recuerdo muchas cosas. Ahora tenemos que pensar qué es lo que nos quiere decir Lynn.
Los tres estuvieron pensando e intentando sacar sentido al sueño. Finalmente, una pregunta de Evie descubrió el misterio.
- Oye... ¿Por qué nuestros sueños están al revés?
- ¿Al revés? No entiendo. - Dijo Vella.
- Karok dijo hace un mes, tú hace dos días y yo ayer. Pero... La historia empieza en mi sueño y acaba en el de Karok, ¿no?
Evie estaba en lo cierto. ¿Por qué el principio de la historia lo conoce el último que tuvo el sueño? ¿Por qué razón va al revés?
- Un momento. ¿Por qué nos comemos la cabeza si podemos ir al bosque de jade? - Propuso Karok.
- ¿Para qué vamos a ir allí? - Preguntó Vella.
- Yo no caí inconsciente del todo, y pude escuchar cómo Lynn decía algo de jade.
- ¿Y ahora lo dices? - Se quejó Evie - ¡Vamos rápido, Karok!
- ¡Espera! ¿Y Vella?
- ¡Que descanse! ¡Luego la voy a visitar!
Evie en realidad tenía otra razón para buscar a Lynn. En su sueño, ella estuvo a punto de decirle dónde se encontraba su madre, pero despertó justo en ese momento. Karok y Evie fueron al bosque de jade, un lugar verde. Muy verde. Verde jade, para ser exactos. La luz solar apenas entraba a través de las copas de los árboles, creando un lugar verde y sombrío al mismo tiempo.
- No te he preguntado, pero... ¿Por qué quieres saber tanto de Lynn? - Preguntó Karok.
- Ella me resolverá una duda importante.
- ¿Cuál?
- Es un secreto.
Ambos se detuvieron. Divisaron una cabaña de madera en medio deI bosque y fueron hacia ella. Llamaron a la puerta y los recibió con una sonrisa la dueña de la cabaña: Lynn.
- ¡Lynn! - Exclamó Karok.
- ¡Es igual que en mi sueño! - Dijo sorprendida Evie.
- Qué alegría verte, Karok. ¿Dónde está Vella? Y... ¿Esta chica quién es?
- Soy Evie. Encantada. - Se presentó con un sonrisa.
Había muchas cosas que explicar. Por qué se había marchado Lynn, por qué aparecía en los sueños, etcétera. Todo fue explicado de sus labios.
- Verás, Evie... La Bruja de Jade ha muerto, con lo que ahora tuve que encontrar a su sucesor y presentarle mis respetos para que me dejase estar en sus dominios. Resulta que me quiere poner a prueba. Necesito encontrar a tu madre y... Matarla.
- ¿¡QUÉE!?
Evie no daba crédito. Se encuentra a la que debía ser su salvadora y resultó ser solamente una interesada. ¡Una asesina!
- Lynn, yo no te imaginaba así. - Añadió Karok.
- Lo siento, de verdad, pese a que no me creas, chica...
- ...
Evie se quedó cabizbaja y muy seria.
- Si encontramos a mi madre... ¿Me dejarás despedirme de ella?
- ¿¡Estás dispuesta a que asesine a tu madre!? - Preguntó incrédula Lynn.
- ...
Tras unos momentos de silencio, Evie contestó: "No."
- Vámonos a conocer a tu madre, Evie. Nosotras dos.
- ¡Oye! ¿Y yo qué? - Preguntó Karok.
- Ve con Vella. Estará frustrada al no haber podido venir aquí.
Lynn llevó a Evie al sótano de la cabaña. Allí había una gran puerta de madera con las siglas "T.N.C". Ambas la abrieron y vieron una sala muy lujosa, con el suelo impecablemente limpio y antorchas encendidas.
- No me creerás, pero esto no es parte de mi casa. Es algo que ha aparecido aquí, y que me han pedido eliminar. Sin embargo, creo que tienes derecho a conocer a lo que ahora es tu madre.
En el fondo de la sala había una gran cama doble y en ella reposaba una mujer. Estaba vestida con una falda negra y camisa blanca con una corbata azul oscura. Su cara... Era igual que la de Evie.
- ¿M-Mamá?
- Sshhh... ¿Tienes agallas para traerme a la niña? - Respondió ella, hablando con Lynn.
- Estoy preparada, pero por lo menos deberías haber sido más cariñosa con ella. - Contestó Lynn.
Las puertas se cerraron de un portazo y la madre de Evie comenzó a caminar lentamente hacia Lynn. De las manos de la madre apareció una gran guadaña negra ornamentada de diversas formas circulares. Magia.
- ¡Mi madre nunca utilizaría algo así! - Gritaba Evie.
- ¿Ahora comprendes por qué me han pedido esto? - Preguntó Lynn, atenta al ataque inminente de la madre.
La madre corrió un segundo hasta Lynn e intentó asestarle un corte de guadaña, pero la princesa de jade fue lo suficientemente rápida para esquivarlo casi totalmente. Evie no daba crédito a lo que veían sus ojos. "Esto tiene que ser una pesadilla", pensaba. Pero la sangre de Lynn derramada en el suelo no era una pesadilla.
- ¡Mamá! ¡Escúchame! ¡Voy a usar lo que he aprendido para sacarte ese demonio que llevas dentro!
- ¿Qué has dicho? - Preguntó Lynn.
Evie se concentró, cerró sus ojos e hizo aparecer una guadaña azul en sus manos, tal y como lo había hecho su madre. Esta vez, era su turno de sorprender.
- ¡Mamá! ¡Ven y dale un abrazo a tu hija! ¡Un abrazo tan fuerte que abrase!
Una bola de fuego se dirigió hacia la madre, quemando parte de su vestimenta y haciéndola gritar... de excitación.
- ¿Es un súcubo? - Preguntó Lynn - ¿Cómo supiste que era un demonio?
- Sencillo. Su forma de caminar. Una madre no puede caminar de esa forma. ¿Vamos a matar a esta farsante o no?
- Encantada, Evie.
La medre, ahora a bastante distancia de ambas mercenarias, lanzó varias ondas de energía hacia las dos, pero no fueron muy complicadas de esquivar. El problema vino cuando se intentaron acercar a ella. El súcubo lanzó un hechizo que cambió todo el combate.
De pronto, las mercenarias no podían moverse correctamente. Estaban corriendo como si fuesen protagonistas de una película a cámara lenta. Sin embargo, la madre corría en círculos alrededor de ellas a una velocidad endiablada mientras invocaba proyectiles mágicos. A la tercera vuelta, dichos proyectiles se dispararon hacia el centro del círculo, impactando varios de ellos en las mercenarias ralentizadas.
El tiempo volvió a la normalidad, pero al conocer que tenían que lidiar con ese poder, estaban en seria desventaja. Lynn estaba muy herida y apenas había conseguido atacar. Evie simplemente se resentía del ataque mágico que acababan de recibir, pero podía continuar luchando al cien por cien.
Lynn dió el máximo en esta batalla. Activó su habilidad especial prematuramente esta vez. La Zorra de Jade estaba enfadada. Lynn cargó contra el súcubo y comenzó a atacarla sin preocuparse por el daño que recibía del súcubo. Una característica de la Zorra de Jade es el utilizar la propia energía como escudo, y eso implicaba ser "inmune" a cualquier cosa durante un tiempo. Tiempo suficiente para que Evie cargase un potente hechizo. Una gran explosión de fuego que, aunque afectó también a Lynn, hizo estragos en la madre.
Pero el súcubo no iba a rendirse fácilmente. Vio que Lynn estaba casi sin energías debido al tiempo prolongado de su habilidad y a los golpes que había recibido. Actuando en consecuencia, ella hechizó a Lynn y la tumbó en el suelo. Evie estaba extrañada con lo que sucedía. El súcubo se montó encima de Lynn y, acariciando su cuerpo, se pudo notar cómo el aura de la mercenaria se traspasaba al súcubo, que finalizaba la maniobra con un gemido placentero. Lynn permaneció inconsciente en el suelo después de eso.
Evie contra su propia madre, pero en otras circunstancias. La maniobra final se acercaba. Evie estaba muy concentrada en ese momento. Levantó del suelo al súcubo, como si no hubiese gravedad, pero ella permanecía en el suelo. Esta maniobra la realizó con la mano derecha. Con la izquierda, apuntó a Lynn, la cual se levantó, pero estaba inconsciente. Sus ojos estaban blancos. La mercenaria cogió su guja y, de un salto siguiendo la dirección de la mano de Evie, atravesó al súcubo. Evie había movido a ambas personas como si de marionetas se tratasen. El súcubo aún seguía con vida, pese al derramamiento de sangre que había sufrido.
- Me encanta este momento. El momento en el que todo lo que sube... ¡Baja!
Evie bajó su brazo derecho bruscamente, y así lo hizo el súcubo, cayendo de cabeza violentamente contra el suelo, formando grietas y rompiendo su cuello. Fin de la batalla.
Pero... ¿Qué pasó con Karok?
Al salir de la cabaña, se encontró en la puerta a Vella, que había utilizado sus espadas a modo de apoyo para caminar rápidamente.
- ¡Vella! Mira que eres terca, ¿eh? ¡Si apenas puedes caminar correctamente!
- Déjame. Tengo que ser de ayuda...
- Pues llegas tarde. Se van a encargar Lynn y Evie. Asuntos de familia, supongo.
- Hay que ayudarlas... - Decía cansada Vella.
- ¿Qué hacéis aquí, extranjeros? - Dijo una voz en el bosque.
- ¿Eh?
- No se puede entrar al Bosque de Jade sin permiso. La Reina de Jade se puede molestar con ustedes.
- ¿La Reina? ¡Venga ya! ¡Esto es un simple bosque! - Contestó Karok.
- ¡Pagaréis por esta afrenta! - Respondió la voz misteriosa.
Apareció un hombre vestido con una armadura completa muy extraña, color verde jade. Iba totalmente cubierto por su armadura de... ¿Cuatro brazos? Sí. Un guardián bipolar. Es imposible pillarlo por las espaldas, pues están defendidas.
Karok intentó cargar contra él, pero Vella lo frenó antes de comenzar su carrera. La mercenaria clavó sus espadas en el suelo y, con estas a modo de apoyo, se lanzó contra el enemigo y le intentó dar una patada voladora. Acertó, pero no pareció causar daños. La que sí recibió daños fue Vella. Sus piernas se volvieron verdes y rígidas. A su vez, las piernas del guardián parecían haber tomado el color y la forma de las piernas de Vella. La mercenaria no se podía mover y estaba tirada en el suelo. Karok cargaba su ataque del Big Bang y esta vez no estaba dispuesto a fallarlo.
- ¡Ja! ¿Crees que vas a conseguir acertar con las piernas ágiles de tu compañera?
- Por supuesto que Karok acertará. - Respondió Vella en el suelo.
- Porque eres tan poco observador que ni te diste cuenta. ¡No puede mover sus piernas!
Karok disparó su ataque. El guardián intentó moverse pero no pudo. Se quebró de dolor de piernas y recibió de lleno el impacto de la explosión del arma de Karok. El guarda verde acabó color ceniza.
Al terminar la batalla, Evie salió de la cabaña, seguida de Lynn que estaba aún con los ojos en blanco, controlada por Evie.
- ¿Qué le pasa a Lynn? - Preguntó Vella, apoyada en Karok para mantenerse en pie.
- Ahora mismo está inconsciente. La estoy moviendo yo. Salgamos de aquí rápidamente.
Consiguieron salir del Bosque de Jade guiados por Evie. Lynn seguía inconsciente, y esta vez no estaba controlada por Evie, estaba en cama, esperando su despertar.
Pero su sueño era demasiado bueno para que se acabase en ese momento. Lynn soñaba que ella se convertía en la Reina de Jade.
"Porque como dijo 'La vida es sueño',
Los sueños sueños son.
Sin embargo, yo no soy
Poeta ni escritor,
Sino un hombre que opina
Que lo que Lynn y Evie hicieron,
Fue lo correcto, y encima,
Su actitud fue la mejor.
- Edward Yolag, 'Leyendas y otras historias', en su último escrito sobre Lynn."
(En este episodio extra de Vindictus me he extendido un poco en mi opinión, pero pienso que eso es síntoma de mejoría, pues supongo que una mejor expresión implica a veces más palabras. Me han encantado los dos episodios que he escrito sobre nuestras aventuras en Vindictus, espero que a vosotros también os hayan gustado. Hasta la próxima vez que nos veamos. Intentaré actualizar el blog cada domingo, si no con una nueva historia, con algún comentario breve sobre... Bueno, ya los veréis si lo hago. ¡¡Gracias!!)
martes, 21 de abril de 2015
Extra: "Mimi, la Guillotina" (Primer premio prosa XIII concurso literario IES Fernando de los Ríos)
(Aquí tenéis una de mis mejores obras según mi opinión, ya que fue esta la que presenté al XIII Concurso literario del IES Fernando de los Ríos y ha quedado ganadora en la categoría de prosa o narrativa. Estoy bastante contento en cómo sigo mejorando día a día mi forma de expresarme, pese a que aún me detecte mis errores. Espero que disfruten de esta historia, a la que más tiempo y dedicación me ha tomado hacer y se han notado los resultados. Gracias lectores!!)
Mimi subía las escaleras hacia su triste destino acompañada por un guardia. Las lágrimas caían por sus ojos. El guardia intentaba forzar una expresión neutra, pero en realidad se sentía apenado por lo que estaba a punto de suceder. En cuanto subieron a la plataforma, colocaron a la pequeña en el lugar que le iba a corresponder: La guillotina.
"Dos días antes...
Emily o Mimi, los dos nombres son válidos, estaba paseando tranquila en su bicicleta. Su cabello castaño y sus dos coletas sujetadas por un par de adornos morados eran zarandeados por el viento. Su cara con expresión risueña, sintiéndose libre cada vez pedaleando más rápidamente. Ojos azules claros, muy abiertos. Una pequeña niña de doce años aún ingenua, pero bastante inteligente para su edad.
En un descuido, Emily atropelló al hijo de uno de los mandatarios del pueblo con su bicicleta. Este suceso le iba a costar muy caro a la niña. Ella había pedido disculpas, pero... No iba a ser suficiente. La mandaron ejecutar en dos días en la guillotina porque había lesionado a la víctima del atropello."
Mimi rompió a llorar en el momento que atraparon su cabeza entre los maderos. El verdugo procedió a formular la pregunta de siempre: "¿Cuál es tu último deseo, niña?"
Había mucha gente en la plaza. Más de la habitual en una ejecución rutinaria. Algunos estaban ansiosos de contemplar la caída de esa hoja enorme de acero, otros, rezaban en silencio para que, de una forma u otra, salvasen a la pobre criatura que apenas había vivido.
El deseo de la niña fue que su abuelo, el único familiar suyo que se encontraba en el pueblo, le contara una última historia. Ella estaba segura de que sería la mejor de todas.
Su abuelo acudió a la plataforma y empezó su relato, pero lo hizo en voz alta para que todo el público la escuchase.
- Te voy a contar la historia de... Tu corta vida. Empezó en la casa donde vives. Allí naciste tú. Yo estuve allí, tu abuela también y, por supuesto, tu madre. Es una pena que no lo recuerdes, pero tu madre era una bellísima persona. Ella tuvo que marcharse tras la muerte de tu abuela por motivos que... Mejor no te los cuento. Ya tienes suficiente sufrimiento, ¿no?
Parecían palabras extremadamente pesimistas por parte del abuelo de Mimi, pero él mismo ya había aceptado que su nieta iba a morir. Prefirió quitarle toda su inocencia de golpe el día de su muerte con este relato de tono grave. Su expresión era también triste, resignada ante lo inevitable. Emily continuaba sollozando.
- Tu padre fue encarcelado en un país extranjero, eso no ayudó a ninguno de los dos. Yo mismo cuidé de ti e intenté enseñarte desde los errores que yo cometí en el pasado. No estoy diciendo que haya fallado en educarte, sino que la fortuna no siempre nos sonríe ni el destino es tan predecible como lo imaginamos.
Mimi no quería creer las palabras de su abuelo. La entristecían cada vez más. ¿Esa era la última historia que le iba a contar su única familia? No le gustaba. Acababa de enterarse de que su padre estaba en la cárcel, su madre la había abandonado y su abuela había muerto. Toda la ingenuidad infantil se desvanecía de un plumazo ante tantas verdades. Emily lloraba a mares. Algunas personas del público querían de verdad insultar o golpear a ese viejo que hacía llorar a la niña. Sin embargo, ellos podrían ser los siguientes guillotinados si intervenían.
- Mira hacia arriba, Mimi. Tú vas a conocer el arma que te va a dar paso a la otra vida. Irás al cielo azul. Contémplalo.
La chiquilla obedeció, con sus ojos empapados en lágrimas, y vio que el cielo no era azul. Estaba cubierto de nubes. Su abuelo, viendo su cara de desconcierto, se ajustó su sombrero negro y recolocó su corbata del traje de los funerales. Se lo había puesto para esa ocasión.
- Habrás visto que hay muchas estrellas en el cielo por las noches, ¿verdad? Cada vez que uno de nosotros muere, una estrella desaparece. El universo se está volviendo más y más oscuro por momentos, y no es de extrañar por todas las cosas que ocurren y ocurrirán.
El abuelo volvió a mirar al cielo. Mimi también. Ante la sorpresa de todos, la niña estaba sonriendo, aunque sus ojos estuviesen aún húmedos. Ella agradeció haber pedido este último deseo. Su última voluntad.
- No puedo irme sin que sepas lo mucho que te quiero. Eres mi segunda hija. Pero ahora... Vas a morir a manos de esta pistola de rayos.
Eso dijo su abuelo, señalando la guillotina. Nadie entendió por qué la llamó "pistola de rayos". Quizás le quedaba sensibilidad y prefirió no nombrar la palabra "guillotina" para quitarle hierro al asunto.
- Mimi. Hasta aquí llega mi historia, pero no te quedes así. La enseñanza que te he dado es la que debes usar tú ahora. Esta pistola de rayos está en tu poder, así que no te lo pienses y... ¡¡Dispara ya!!
En el momento que fueron pronunciadas esas palabras, un rayo cegó a todos los espectadores. Nadie pudo creer lo sucedido. ¡Mimi había desaparecido! Los que querían ver el espectáculo se marcharon decepcionados por haber malgastado su tiempo. Los que querían ver a la niña salvarse estaban atónitos, pues sus oraciones habían dado resultado. El abuelo de Emily cayó al suelo de espaldas.
"¿Cómo ha escapado? ¡Es imposible!" Exclamaba el verdugo.
Sólo una persona sabe dónde y cómo escapó Mimi de su destino. Esa persona es ella misma, ahora viviendo en paradero desconocido. Su abuelo, tirado en el suelo de la plataforma, dijo antes de levantarse con dificultad:
"Mimi... Engañaste a la muerte. Has crecido mucho en poco tiempo..."
Bastantes años más tarde, una bicicleta con una carta atada a ella apareció en la puerta de aquel que fue atropellado. Esa carta ponía lo siguiente:
"Para el hijo del gobernador:
Espero que hayas tenido una vida acomodada estos largos años. Es probable que no te acuerdes de mí, entonces estarás extrañado por la bicicleta y esta carta de una desconocida. Soy Mimi, una chica que te atropelló por accidente con mi bicicleta cuando éramos pequeños. Si sigues sin recordarme, pregúntale a tus padres o incluso a los ancianos del pueblo. Pregúntales por la niña de la guillotina.
Pero ya no quiero recordar el pasado. Menos aún lo que sufrí en aquel lugar. Ese día me volví toda una mujer. Ya no era una niña. Fue muy difícil salir adelante, pero lo conseguí. Hoy estoy viva y sin problemas serios en los que preocuparme. Simplemente quería enviarte este mensaje: "Deja que tus hijos disfruten de su inocencia. La vida, como ya sabrás, no es fácil. Permite que ellos vivan felices, porque lo seguirán siendo aún cuando crezcan."
Mis más amistosos saludos.
Firmado: Mimi "La Guillotina".
El hijo del gobernador recordaba el atropello, pero no había estado al tanto de las consecuencias. La respuesta no se hizo esperar largo tiempo.
"Querida Mimi Guillotina:
Mi nombre es Hans Brushel. Recordé la bicicleta en cuanto la vi. Supuse que querías regalármela, así que encantado, acepto el obsequio. No supe hasta el día que escribo esta carta lo que te ocurrió aquel día. Debió ser terrible y siento lo ocurrido de verdad. Las leyes en aquel tiempo eran demasiado estrictas y algunas incluso ridículas. Ahora yo he heredado el gobierno de este lugar, y me encantaría que nos visitases. No sólo a mí, sino también a tu abuelo. Supongo que te sorprenderá, pero sigue con vida a sus ciento siete años. Espero que vengas pronto, porque celebraremos una gran fiesta en memoria de "La hija del rayo", pues así se ha llamado tu hazaña al escapar de la guillotina.
Me alegra que no me tengas rencor. De verdad pensé que nada bueno iba a estar escrito en tu carta, pero gracias, porque estaba equivocado. Tengo muchas ganas de conocerte, Mimi. Supongo que no somos amigos de la infancia, pero tampoco somos desconocidos ahora mismo.
Ansioso esperando tu venida,
Hans Brushel."
Mimi sacrificó su infancia y adolescencia, pero la vida fue la lección que mejor aprendió. Permítanme utilizar una cita de un joven conocido que da sentido a esta historia y a este final.
"Una lección sin dolor no tiene sentido. Eso es porque no puedes obtener algo sin sacrificar algo a cambio. Pero una vez que has soportado el dolor y lo has superado...
Obtendrás un corazón más fuerte que cualquier otra cosa.
Sí, un corazón de acero."
- Edward Elric, el alquimista de acero.
Mimi subía las escaleras hacia su triste destino acompañada por un guardia. Las lágrimas caían por sus ojos. El guardia intentaba forzar una expresión neutra, pero en realidad se sentía apenado por lo que estaba a punto de suceder. En cuanto subieron a la plataforma, colocaron a la pequeña en el lugar que le iba a corresponder: La guillotina.
"Dos días antes...
Emily o Mimi, los dos nombres son válidos, estaba paseando tranquila en su bicicleta. Su cabello castaño y sus dos coletas sujetadas por un par de adornos morados eran zarandeados por el viento. Su cara con expresión risueña, sintiéndose libre cada vez pedaleando más rápidamente. Ojos azules claros, muy abiertos. Una pequeña niña de doce años aún ingenua, pero bastante inteligente para su edad.
En un descuido, Emily atropelló al hijo de uno de los mandatarios del pueblo con su bicicleta. Este suceso le iba a costar muy caro a la niña. Ella había pedido disculpas, pero... No iba a ser suficiente. La mandaron ejecutar en dos días en la guillotina porque había lesionado a la víctima del atropello."
Mimi rompió a llorar en el momento que atraparon su cabeza entre los maderos. El verdugo procedió a formular la pregunta de siempre: "¿Cuál es tu último deseo, niña?"
Había mucha gente en la plaza. Más de la habitual en una ejecución rutinaria. Algunos estaban ansiosos de contemplar la caída de esa hoja enorme de acero, otros, rezaban en silencio para que, de una forma u otra, salvasen a la pobre criatura que apenas había vivido.
El deseo de la niña fue que su abuelo, el único familiar suyo que se encontraba en el pueblo, le contara una última historia. Ella estaba segura de que sería la mejor de todas.
Su abuelo acudió a la plataforma y empezó su relato, pero lo hizo en voz alta para que todo el público la escuchase.
- Te voy a contar la historia de... Tu corta vida. Empezó en la casa donde vives. Allí naciste tú. Yo estuve allí, tu abuela también y, por supuesto, tu madre. Es una pena que no lo recuerdes, pero tu madre era una bellísima persona. Ella tuvo que marcharse tras la muerte de tu abuela por motivos que... Mejor no te los cuento. Ya tienes suficiente sufrimiento, ¿no?
Parecían palabras extremadamente pesimistas por parte del abuelo de Mimi, pero él mismo ya había aceptado que su nieta iba a morir. Prefirió quitarle toda su inocencia de golpe el día de su muerte con este relato de tono grave. Su expresión era también triste, resignada ante lo inevitable. Emily continuaba sollozando.
- Tu padre fue encarcelado en un país extranjero, eso no ayudó a ninguno de los dos. Yo mismo cuidé de ti e intenté enseñarte desde los errores que yo cometí en el pasado. No estoy diciendo que haya fallado en educarte, sino que la fortuna no siempre nos sonríe ni el destino es tan predecible como lo imaginamos.
Mimi no quería creer las palabras de su abuelo. La entristecían cada vez más. ¿Esa era la última historia que le iba a contar su única familia? No le gustaba. Acababa de enterarse de que su padre estaba en la cárcel, su madre la había abandonado y su abuela había muerto. Toda la ingenuidad infantil se desvanecía de un plumazo ante tantas verdades. Emily lloraba a mares. Algunas personas del público querían de verdad insultar o golpear a ese viejo que hacía llorar a la niña. Sin embargo, ellos podrían ser los siguientes guillotinados si intervenían.
- Mira hacia arriba, Mimi. Tú vas a conocer el arma que te va a dar paso a la otra vida. Irás al cielo azul. Contémplalo.
La chiquilla obedeció, con sus ojos empapados en lágrimas, y vio que el cielo no era azul. Estaba cubierto de nubes. Su abuelo, viendo su cara de desconcierto, se ajustó su sombrero negro y recolocó su corbata del traje de los funerales. Se lo había puesto para esa ocasión.
- Habrás visto que hay muchas estrellas en el cielo por las noches, ¿verdad? Cada vez que uno de nosotros muere, una estrella desaparece. El universo se está volviendo más y más oscuro por momentos, y no es de extrañar por todas las cosas que ocurren y ocurrirán.
El abuelo volvió a mirar al cielo. Mimi también. Ante la sorpresa de todos, la niña estaba sonriendo, aunque sus ojos estuviesen aún húmedos. Ella agradeció haber pedido este último deseo. Su última voluntad.
- No puedo irme sin que sepas lo mucho que te quiero. Eres mi segunda hija. Pero ahora... Vas a morir a manos de esta pistola de rayos.
Eso dijo su abuelo, señalando la guillotina. Nadie entendió por qué la llamó "pistola de rayos". Quizás le quedaba sensibilidad y prefirió no nombrar la palabra "guillotina" para quitarle hierro al asunto.
- Mimi. Hasta aquí llega mi historia, pero no te quedes así. La enseñanza que te he dado es la que debes usar tú ahora. Esta pistola de rayos está en tu poder, así que no te lo pienses y... ¡¡Dispara ya!!
En el momento que fueron pronunciadas esas palabras, un rayo cegó a todos los espectadores. Nadie pudo creer lo sucedido. ¡Mimi había desaparecido! Los que querían ver el espectáculo se marcharon decepcionados por haber malgastado su tiempo. Los que querían ver a la niña salvarse estaban atónitos, pues sus oraciones habían dado resultado. El abuelo de Emily cayó al suelo de espaldas.
"¿Cómo ha escapado? ¡Es imposible!" Exclamaba el verdugo.
Sólo una persona sabe dónde y cómo escapó Mimi de su destino. Esa persona es ella misma, ahora viviendo en paradero desconocido. Su abuelo, tirado en el suelo de la plataforma, dijo antes de levantarse con dificultad:
"Mimi... Engañaste a la muerte. Has crecido mucho en poco tiempo..."
Bastantes años más tarde, una bicicleta con una carta atada a ella apareció en la puerta de aquel que fue atropellado. Esa carta ponía lo siguiente:
"Para el hijo del gobernador:
Espero que hayas tenido una vida acomodada estos largos años. Es probable que no te acuerdes de mí, entonces estarás extrañado por la bicicleta y esta carta de una desconocida. Soy Mimi, una chica que te atropelló por accidente con mi bicicleta cuando éramos pequeños. Si sigues sin recordarme, pregúntale a tus padres o incluso a los ancianos del pueblo. Pregúntales por la niña de la guillotina.
Pero ya no quiero recordar el pasado. Menos aún lo que sufrí en aquel lugar. Ese día me volví toda una mujer. Ya no era una niña. Fue muy difícil salir adelante, pero lo conseguí. Hoy estoy viva y sin problemas serios en los que preocuparme. Simplemente quería enviarte este mensaje: "Deja que tus hijos disfruten de su inocencia. La vida, como ya sabrás, no es fácil. Permite que ellos vivan felices, porque lo seguirán siendo aún cuando crezcan."
Mis más amistosos saludos.
Firmado: Mimi "La Guillotina".
El hijo del gobernador recordaba el atropello, pero no había estado al tanto de las consecuencias. La respuesta no se hizo esperar largo tiempo.
"Querida Mimi Guillotina:
Mi nombre es Hans Brushel. Recordé la bicicleta en cuanto la vi. Supuse que querías regalármela, así que encantado, acepto el obsequio. No supe hasta el día que escribo esta carta lo que te ocurrió aquel día. Debió ser terrible y siento lo ocurrido de verdad. Las leyes en aquel tiempo eran demasiado estrictas y algunas incluso ridículas. Ahora yo he heredado el gobierno de este lugar, y me encantaría que nos visitases. No sólo a mí, sino también a tu abuelo. Supongo que te sorprenderá, pero sigue con vida a sus ciento siete años. Espero que vengas pronto, porque celebraremos una gran fiesta en memoria de "La hija del rayo", pues así se ha llamado tu hazaña al escapar de la guillotina.
Me alegra que no me tengas rencor. De verdad pensé que nada bueno iba a estar escrito en tu carta, pero gracias, porque estaba equivocado. Tengo muchas ganas de conocerte, Mimi. Supongo que no somos amigos de la infancia, pero tampoco somos desconocidos ahora mismo.
Ansioso esperando tu venida,
Hans Brushel."
Mimi sacrificó su infancia y adolescencia, pero la vida fue la lección que mejor aprendió. Permítanme utilizar una cita de un joven conocido que da sentido a esta historia y a este final.
"Una lección sin dolor no tiene sentido. Eso es porque no puedes obtener algo sin sacrificar algo a cambio. Pero una vez que has soportado el dolor y lo has superado...
Obtendrás un corazón más fuerte que cualquier otra cosa.
Sí, un corazón de acero."
- Edward Elric, el alquimista de acero.
lunes, 13 de abril de 2015
Extra: Lynn, Princesa de Jade (Tributo a Vindictus)
(Hace pocos días algunos amigos y yo descubrimos un juego llamado Vindictus. La verdad es que ha sido muy de nuestro agrado. Un día mientras jugábamos, uno de mis amigos me dijo que tendría que hacer una historia sobre este juego para mi blog. Aquí la tienen, espero que la disfruten.)
Había que hacer los preparativos. Tres eran los mercenarios contratados para explorar las peligrosas ruinas ese día. Un largo viaje en barco hasta dicho lugar iba a ser lo que les esperaba.
Ya estaban los tres mercenarios subidos en el navío. Era un día soleado, con lo que no habría ningún problema de navegación. En cuanto zarparon los remeros, se despidieron de aquellos que los saludaban en el muelle, una mujer y dos hombres, uno anciano y otro joven.
Una vez en alta mar, comenzaron a conversar los mercenarios.
- Oye, a ti no te he visto en el puesto de mercenarios. ¿Quién eres? - Dijo Karok.
Karok es el más veterano de los tres mercenarios contratados. Es un hombre de piel oscura, muy musculado y mide dos metros y 25 centímetros. Tiene los cabellos muy cortos color negro y unos ojos marrones brillantes. Lleva un cestus como arma de puño.
- S-Soy Lynn. Encantada. No hace mucho que me convertí en mercenaria.
Lynn es una chica joven de muy baja estatura. Mide 1 metro y 40 centímetros. Lleva el pelo largo color negro con dos coletas que le llegan hasta los hombros. Sus ojos parecen muy oscuros, sin embargo, pese a que los demás no lo noten, son azules. Siempre va acompañada de su Guja, un arma de asta con terminación de espada. Apenas tiene músculos. Sin embargo, su delgadez la hace increíblemente ágil.
- Genial... Una novata... - Dijo suspirando Vella.
Vella es el punto intermedio entre Lynn y Karok. Ella mide 1 metro con 78 centímetros. Es pelirroja, con el pelo relativamente corto comparado con Lynn. Sus armas son dos espadas cortas, una en cada mano. Es una mercenaria muy versátil. Ofensiva y defensiva de forma equilibrada.
- Tú eres muy joven, ¿verdad? No tienes pechos apenas - Dijo riendo Karok.
Lynn se sonrojó.
- ¿¡Pero qué son esas preguntas!? - Le recriminó Vella.
- ¡Para romper un poco el hielo! Como tú estás bien dotada no te pregunto.
- Me vas a cabrear y podemos tener un problema - Amenazó Vella con el puño derecho cerrado.
- Relájate. Vamos a hablar un poco con la niña, que nos cuente algo - Sentenció Karok.
- No soy una niña... - Musitó Lynn.
- No te he escuchado. ¡Más fuerte!
- !N-No soy una niña! - Gritó Lynn, levantándose, aún intimidada por la presencia de Karok.
- Mucho mejor. Ahora la pregunta. ¿Por qué te hiciste mercenaria? No pareces muy cualificada a primera vista. - Comentó Karok.
- Pues... Fue por una promesa - Contestó Lynn, cerrando los ojos.
- ¿Una promesa a tu príncipe azul?
- ¡N-No!
Karok rió a carcajadas. Las reacciones de Lynn le resultaban muy graciosas.
- ¿Y vosotros? ¿Por qué sois mercenarios? - Curioseó Lynn.
- Yo no te voy a decir por qué, - Contestó rápidamente Karok - pero esta misión la acepté porque necesito el dinero cuanto antes.
- Yo... Por venganza - Respondió Vella.
Lynn palideció un poco. Ahora le daba miedo Vella. Karok le había resultado simpático.
- Qué fría eres, Vella. Normal que digan todos que eres lesbi...
- Ni se te ocurra acabar esa palabra. - Interrumpió Vella apuntando con una espada a Karok. Lynn se estremeció.
- ¡Cómo se pone! Está bien, ya te dejo tranquila.
Entre estas y otras peripecias, consiguieron llegar en pocas horas más a las ruinas. Ya habían sido exploradas varias veces, pero quedaba una parte. Quedaban kóbolds liderados por su jefe de guerra. El último que faltaba por aniquilar.
Habían planeado una estrategia durante el viaje. Lynn distraería al principio al jefe de guerra mientras Karok carga su ataque del Big Bang y Vella se encargaría de los kóbolds restantes en la zona. Tras eso, Karok sería el encargado de enfrentarse cara a cara con el jefe mientras Vella y Lynn lo atacan desde otros flancos.
Pero a la hora de ponerlo en práctica...
- ¡Estoy cargando! ¡Lynn, entretenlo un rato más! - Ordenó Karok.
Lynn estaba huyendo del jefe de guerra. Era un kóbold rojo enorme con un martillo gigantesco. La chica corría a toda velocidad, muy asustada. Sin embargo, en un momento en el cual el jefe de guerra iba a golpear a Lynn de lleno con su arma, ella tuvo que dar un salto de varios metros hacia atrás apoyada con su lanza. Evitó el golpe, pero...
- ¿Pero qué coñ...? ¡¡Lynn!! - Exclamó Karok.
Él estuvo a punto de lanzar su ataque Big Bang, que consiste en una explosión a distancia lanzada desde su arma de puño. Pero con la maniobra de Lynn, Karok tuvo que desviar su ataque a una columna para que la novata no recibiese todo el daño de la explosión. Había que improvisar ahora. No quedaban más kóbolds que el jefe de ellos. Vella ya se había encargado del resto con tajos circulares extremadamente letales contra grupos de enemigos. Quedaba lo más difícil.
Karok se lanzó contra el jefe y comenzó a golpearlo con sus puños. El kóbold no se iba a quedar parado, y para evitar que las otras dos mercenarias lo atacaran, dio un giro completo junto a su maza. Nadie resultó herido, y Karok pudo contener al jefe para que Vella pudiese asestarle varios espadazos.
- ¡¡Ciclón!! - Exclamó Vella mientras asestaba cortes, uno tras otro formando círculos alrededor de su enemigo.
El kóbold había recibido severos daños, pero en un instante, Karok perdió el control de la técnica inmovilizadora que había utilizado contra el jefe de guerra y éste se descontroló, corriendo hasta alcanzar a Vella y asestarle un mazazo horizontal en la espalda. Lynn pensó que ella misma no estaba preparada para esta batalla. Karok corría mientras exclamaba el nombre de la herida, pero no pudo detener el segundo mazazo del kóbold, que la dejó inconsciente tras golpearla contra la pared, ahora teñida de rojo de la sangre de Vella.
Karok entró en furia y asestó múltiples golpes al kóbold. Pero no fueron suficentes. Lo dejaron bastante malherido, pero el jefe de guerra resistía y golpeó a Karok. Lo aplastó con su maza. El mercenario seguía consciente, pero se había lesionado el músculo, con lo que decidió aparentar estar muerto, lamentándose por el futuro que le esperaba a Lynn. Karok pudo ver lo que sucedió en la batalla.
Lynn estaba aterrada. El kóbold lo notaba. Pero no contaba con que Lynn esquivaría todos y cada uno de sus ataques. Cuando la novata estuvo al lado de Karok por casualidad, él le susurró:
- Tú puedes, Lynn. No eres una niña, ¿verdad?
Esas palabras la llenaron de coraje. Esquivó otro mazazo al aire del jefe de guerra y le gritó:
- ¿Tú quieres que me vuelva una auténtica zorra? ¡No te cansas de intentar golpearme, y no vas a poder! ¡¡Zorra de Jade!!
Esas palabras fueron seguidas de un aura que rodeaba a Lynn. Ella se veía muy confiada. El kóbold continuó su persecución de la maza contra Lynn, pero esta vez la mercenaria cambió su estilo de combate.
- ¡¡Pequeña ratita!!
Lynn agitó su lanza haciendo un cono hacia delante y de repente desapareció del lugar donde habría recibido un mazazo. Se había colocado justo detrás del jefe.
- ¡¡Diablilla de brazos largos!!
Ella comenzó a dar tajos horizontales girando sobre ella misma hasta que el kóbold intentó darle una coz a Lynn. Intento fallido, esta vez se había colocado justo enfrente de él.
- ¡¡Cámaras de la muerte!!
Lynn bailaba con su guja, la giraba como si de un ventilador a ambos lados de su cuerpo se tratase. Esa danza implicó que ella quedara de espaldas al kóbold y éste le asestó finalmente un golpe directo con toda su maza que habría destruido el cráneo de la mercenaria. Ella había recibido el ataque como si lo hubiese fallado. Ahora Lynn estaba contra el estómago del jefe de guerra, con su palma de la mano abierta sobre ella. Lentamente y con mucha tranquilidad, dijo:
- Muerte de los cinco dedos.
El cuerpo del jefe de guerra comenzó a explotar desde dentro. Diez ondas expansivas en el interior de su cuerpo lo dejaron fuera de combate. Karok había alucinado con el espectáculo que había dado Lynn. No era ninguna novata. Era una asesina tras ver lo que había hecho.
- "Lynn salvó a dos veteranos. Ellos no la volvieron a ver. ¿Por qué? Ella había cumplido su promesa: Utilizar la técnica que le enseñó su madre, que ahora es una estatua de jade por culpa de la leyenda de la zorra del bosque de jade. Así llamó Lynn a su poder especial, para recordar siempre a su madre y sentir que ella se encuentra siempre en su corazón." - Edward Yolag, Leyendas y Otras Historias, 2015.
(Es bastante probable que haga una segunda parte de este videojuego. Me ha encantado escribir esta historia. ¡Hasta la próxima!
Había que hacer los preparativos. Tres eran los mercenarios contratados para explorar las peligrosas ruinas ese día. Un largo viaje en barco hasta dicho lugar iba a ser lo que les esperaba.
Ya estaban los tres mercenarios subidos en el navío. Era un día soleado, con lo que no habría ningún problema de navegación. En cuanto zarparon los remeros, se despidieron de aquellos que los saludaban en el muelle, una mujer y dos hombres, uno anciano y otro joven.
Una vez en alta mar, comenzaron a conversar los mercenarios.
- Oye, a ti no te he visto en el puesto de mercenarios. ¿Quién eres? - Dijo Karok.
Karok es el más veterano de los tres mercenarios contratados. Es un hombre de piel oscura, muy musculado y mide dos metros y 25 centímetros. Tiene los cabellos muy cortos color negro y unos ojos marrones brillantes. Lleva un cestus como arma de puño.
- S-Soy Lynn. Encantada. No hace mucho que me convertí en mercenaria.
Lynn es una chica joven de muy baja estatura. Mide 1 metro y 40 centímetros. Lleva el pelo largo color negro con dos coletas que le llegan hasta los hombros. Sus ojos parecen muy oscuros, sin embargo, pese a que los demás no lo noten, son azules. Siempre va acompañada de su Guja, un arma de asta con terminación de espada. Apenas tiene músculos. Sin embargo, su delgadez la hace increíblemente ágil.
- Genial... Una novata... - Dijo suspirando Vella.
Vella es el punto intermedio entre Lynn y Karok. Ella mide 1 metro con 78 centímetros. Es pelirroja, con el pelo relativamente corto comparado con Lynn. Sus armas son dos espadas cortas, una en cada mano. Es una mercenaria muy versátil. Ofensiva y defensiva de forma equilibrada.
- Tú eres muy joven, ¿verdad? No tienes pechos apenas - Dijo riendo Karok.
Lynn se sonrojó.
- ¿¡Pero qué son esas preguntas!? - Le recriminó Vella.
- ¡Para romper un poco el hielo! Como tú estás bien dotada no te pregunto.
- Me vas a cabrear y podemos tener un problema - Amenazó Vella con el puño derecho cerrado.
- Relájate. Vamos a hablar un poco con la niña, que nos cuente algo - Sentenció Karok.
- No soy una niña... - Musitó Lynn.
- No te he escuchado. ¡Más fuerte!
- !N-No soy una niña! - Gritó Lynn, levantándose, aún intimidada por la presencia de Karok.
- Mucho mejor. Ahora la pregunta. ¿Por qué te hiciste mercenaria? No pareces muy cualificada a primera vista. - Comentó Karok.
- Pues... Fue por una promesa - Contestó Lynn, cerrando los ojos.
- ¿Una promesa a tu príncipe azul?
- ¡N-No!
Karok rió a carcajadas. Las reacciones de Lynn le resultaban muy graciosas.
- ¿Y vosotros? ¿Por qué sois mercenarios? - Curioseó Lynn.
- Yo no te voy a decir por qué, - Contestó rápidamente Karok - pero esta misión la acepté porque necesito el dinero cuanto antes.
- Yo... Por venganza - Respondió Vella.
Lynn palideció un poco. Ahora le daba miedo Vella. Karok le había resultado simpático.
- Qué fría eres, Vella. Normal que digan todos que eres lesbi...
- Ni se te ocurra acabar esa palabra. - Interrumpió Vella apuntando con una espada a Karok. Lynn se estremeció.
- ¡Cómo se pone! Está bien, ya te dejo tranquila.
Entre estas y otras peripecias, consiguieron llegar en pocas horas más a las ruinas. Ya habían sido exploradas varias veces, pero quedaba una parte. Quedaban kóbolds liderados por su jefe de guerra. El último que faltaba por aniquilar.
Habían planeado una estrategia durante el viaje. Lynn distraería al principio al jefe de guerra mientras Karok carga su ataque del Big Bang y Vella se encargaría de los kóbolds restantes en la zona. Tras eso, Karok sería el encargado de enfrentarse cara a cara con el jefe mientras Vella y Lynn lo atacan desde otros flancos.
Pero a la hora de ponerlo en práctica...
- ¡Estoy cargando! ¡Lynn, entretenlo un rato más! - Ordenó Karok.
Lynn estaba huyendo del jefe de guerra. Era un kóbold rojo enorme con un martillo gigantesco. La chica corría a toda velocidad, muy asustada. Sin embargo, en un momento en el cual el jefe de guerra iba a golpear a Lynn de lleno con su arma, ella tuvo que dar un salto de varios metros hacia atrás apoyada con su lanza. Evitó el golpe, pero...
- ¿Pero qué coñ...? ¡¡Lynn!! - Exclamó Karok.
Él estuvo a punto de lanzar su ataque Big Bang, que consiste en una explosión a distancia lanzada desde su arma de puño. Pero con la maniobra de Lynn, Karok tuvo que desviar su ataque a una columna para que la novata no recibiese todo el daño de la explosión. Había que improvisar ahora. No quedaban más kóbolds que el jefe de ellos. Vella ya se había encargado del resto con tajos circulares extremadamente letales contra grupos de enemigos. Quedaba lo más difícil.
Karok se lanzó contra el jefe y comenzó a golpearlo con sus puños. El kóbold no se iba a quedar parado, y para evitar que las otras dos mercenarias lo atacaran, dio un giro completo junto a su maza. Nadie resultó herido, y Karok pudo contener al jefe para que Vella pudiese asestarle varios espadazos.
- ¡¡Ciclón!! - Exclamó Vella mientras asestaba cortes, uno tras otro formando círculos alrededor de su enemigo.
El kóbold había recibido severos daños, pero en un instante, Karok perdió el control de la técnica inmovilizadora que había utilizado contra el jefe de guerra y éste se descontroló, corriendo hasta alcanzar a Vella y asestarle un mazazo horizontal en la espalda. Lynn pensó que ella misma no estaba preparada para esta batalla. Karok corría mientras exclamaba el nombre de la herida, pero no pudo detener el segundo mazazo del kóbold, que la dejó inconsciente tras golpearla contra la pared, ahora teñida de rojo de la sangre de Vella.
Karok entró en furia y asestó múltiples golpes al kóbold. Pero no fueron suficentes. Lo dejaron bastante malherido, pero el jefe de guerra resistía y golpeó a Karok. Lo aplastó con su maza. El mercenario seguía consciente, pero se había lesionado el músculo, con lo que decidió aparentar estar muerto, lamentándose por el futuro que le esperaba a Lynn. Karok pudo ver lo que sucedió en la batalla.
Lynn estaba aterrada. El kóbold lo notaba. Pero no contaba con que Lynn esquivaría todos y cada uno de sus ataques. Cuando la novata estuvo al lado de Karok por casualidad, él le susurró:
- Tú puedes, Lynn. No eres una niña, ¿verdad?
Esas palabras la llenaron de coraje. Esquivó otro mazazo al aire del jefe de guerra y le gritó:
- ¿Tú quieres que me vuelva una auténtica zorra? ¡No te cansas de intentar golpearme, y no vas a poder! ¡¡Zorra de Jade!!
Esas palabras fueron seguidas de un aura que rodeaba a Lynn. Ella se veía muy confiada. El kóbold continuó su persecución de la maza contra Lynn, pero esta vez la mercenaria cambió su estilo de combate.
- ¡¡Pequeña ratita!!
Lynn agitó su lanza haciendo un cono hacia delante y de repente desapareció del lugar donde habría recibido un mazazo. Se había colocado justo detrás del jefe.
- ¡¡Diablilla de brazos largos!!
Ella comenzó a dar tajos horizontales girando sobre ella misma hasta que el kóbold intentó darle una coz a Lynn. Intento fallido, esta vez se había colocado justo enfrente de él.
- ¡¡Cámaras de la muerte!!
Lynn bailaba con su guja, la giraba como si de un ventilador a ambos lados de su cuerpo se tratase. Esa danza implicó que ella quedara de espaldas al kóbold y éste le asestó finalmente un golpe directo con toda su maza que habría destruido el cráneo de la mercenaria. Ella había recibido el ataque como si lo hubiese fallado. Ahora Lynn estaba contra el estómago del jefe de guerra, con su palma de la mano abierta sobre ella. Lentamente y con mucha tranquilidad, dijo:
- Muerte de los cinco dedos.
El cuerpo del jefe de guerra comenzó a explotar desde dentro. Diez ondas expansivas en el interior de su cuerpo lo dejaron fuera de combate. Karok había alucinado con el espectáculo que había dado Lynn. No era ninguna novata. Era una asesina tras ver lo que había hecho.
- "Lynn salvó a dos veteranos. Ellos no la volvieron a ver. ¿Por qué? Ella había cumplido su promesa: Utilizar la técnica que le enseñó su madre, que ahora es una estatua de jade por culpa de la leyenda de la zorra del bosque de jade. Así llamó Lynn a su poder especial, para recordar siempre a su madre y sentir que ella se encuentra siempre en su corazón." - Edward Yolag, Leyendas y Otras Historias, 2015.
(Es bastante probable que haga una segunda parte de este videojuego. Me ha encantado escribir esta historia. ¡Hasta la próxima!
viernes, 3 de abril de 2015
Especial Italiano!
(¿Por qué seré tan poco original y pongo los nombres de lugares al revés? En ocasiones quedan bien, pero ya es un poco de abuso por mi parte, supongo.)
Aneis, una pequeña ciudad Ailatina donde todos los años se celebra tradicionalmente una carrera de caballos llamada "el Palio". Vienen personas de todo el mundo a verla porque es un espectáculo increíble.
Los habitantes nacidos en Aneis están divididos en 17 contradas, que son los "equipos" participantes en la carrera. Ganar dicha carrera es un gran honor durante todo el año para los pertenecientes a la contrada ganadora.
Las contradas tienen una bandera característica representando animales. Cabe destacar que existen rivalidades muy fuertes entre algunas contradas.
(Y esto es el centro de esta historia random bastante especial. He estado en Siena y visitado algunas otras ciudades italianas durante una semana y quise hacer una historieta sobre esta tradición, que me ha fascinado. ¡Espero que os guste! Si no, por lo menos lo he intentado.)
<>
*2 de julio*
"¡Ha ganado la contrada del Drago! ¡Increíble carrera por parte de su jinete!"
*25 de julio*
"Noticia: ¡Explosivo neutralizado en el tren! Suerte de unos extranjeros que dieron la voz de alarma."
*16 de agosto*
"¡Hoy se celebra el Palio en honor a la Virgen! ¡El segundo de este año! ¿Cuál será la contrada ganadora?"
- Nevan, ten siempre cuidado con lo que lleves en los bolsillos. Nunca se sabe en estos eventos tan multitudinarios si...
- Que sí, que tengo todo bien vigilado. Pobre de aquel que se atreva a tocar algo mío diría yo.
Edward y Nevan habían viajado a Aneis para expresamente presenciar el Palio. Al padre le encantó la tradición y puso todo su empeño para verlo. Nevan simplemente lo acompañó porque fue obligada por él. De todos modos, parece que le estaba gustando el país.
Faltaban 30 minutos aproximadamente para que diese comienzo la carrera. Los caballos y jinetes estaban desfilando por la plaza antes de colocarse en sus posiciones. La muchedumbre estaba impaciente.
Pocos minutos antes de la salida, pues se estaba retrasando por culpa de un caballo nervioso, se armó un revuelo que pasó desapercibido para los espectadores fervientes del Palio. Estaba teniendo lugar una trifulca en los pasillos de los palcos.
Un hombre con pelo castaño largo y barba abundante había sido disparado con un arma de fuego. Una mujer en togas negras de sacerdotisa estaba asistiéndolo mientras una joven estaba plantando cara a cuatro hombres armados.
Nevan y Edward salieron de su palco al escuchar el disparo y se encontraron en medio de la disputa. Asunto de la mafia, por lo que parece.
- ¡Van armados Nevan!
Eso fue lo que alcanzó a decir Edward antes de que fuese atrapada y encañonada por dos de los cuatro. Los otros dos estaban desarmados, pues la joven había aprovechado la distracción ocasionada para arrebatárselas, haciendo gala de una destreza impresionante. Ahora la joven estaba armada contra los dos hombres indefensos y Nevan estaba atrapada por los dos hombres armados. Edward tenía que hacer algo.
Había que remarcar el hecho de que ninguna de las partes podía comunicarse perfectamente. Los cuatro hombres hablaban ailatino, la joven no hablaba ni entendía ni el ailatino ni el idioma de Nevan y Edward, castellano.
Miradas fulminantes entre la joven y los hombres armados. Edward dio la espalda a los hombres y a su hija. Nevan cerró los ojos. Un espíritu salió del viejo, que se había puesto de puntillas y con las manos apuntando al señor barbudo. Este, que ya estaba casi recuperado gracias a la sacerdotisa, lanzó sin previo aviso un par de frascos que impactaron en el hombro de uno de los dos hombres armados provocando una pequeña explosión. Nevan consiguió librarse de sus captores en ese instante, aunque tenía parte de la barbilla con restos de quemaduras. Los cuatro hombres no quedaron bien parados como para seguir combatiendo con los cinco que los habían derrotado.
La decisión del hombre barbudo fue salir de aquel lugar. Era el momento perfecto para escabullirse, en breve comenzaría la carrera y todos prestarían atención a eso. En el camino de salida se presentaron todos.
Ese hombre de la barba se llamaba Zac. Es un alquimista, con lo que tiene buenos conocimientos de la naturaleza y las pociones, como aquella combinación explosiva que lanzó contra los mafiosos.
Sí, a Zac lo persiguen esos mafiosos tras haber fallado con un explosivo que le encargaron. Exactamente el explosivo que encontraron los españoles en el tren mencionado el 25 de julio. Finalmente encontraron a Zac y lo intentaron liquidar, pero se encontraron la sorpresa de que no iba solo. Gabriella, una ex-sacerdotisa; y Mimi, la joven que actúa como su guardaespaldas.
Consiguieron salir al exterior, pero la multitud expectante era un gran impedimento para atravesar la plaza. Acabaron separándose sin quererlo. Edward se dio cuenta de que no estaba Nevan y comenzó a buscar entre la gente. El súcubo se había separado del resto sin siquiera darse cuenta. Gabriella, Mimi y Zac habían escapado por una callejuela estrecha que conducía al otro lado de la plaza.
Nevan acabó saliendo por otra calle empinada. Corrió cuesta arriba creyendo que se había quedado atrás y había perdido a sus compañeros y a Edward. Sin embargo, el súcubo acababa de meterse en la trampa que habían tendido a Zac. La rodearon dos hombres más apuntándola con armas de fuego.
Nevan estaba en un gran apuro. Rápidamente hechizó al que tenía enfrente e hizo que se acercase a ella. De este modo, Nevan retrocedería lentamente hasta entrar en contacto con el otro hombre que la rodeaba. Esa era la estrategia. Ella fingió estar sorprendida tras toparse con el otro hombre, pero él no se esperaba que Nevan se girase repentinamente y, girando sobre sí misma y alrededor del hombre con el que estaba en contacto, robó su arma y lo dejó en el suelo tras una patada que desequilibró al mafioso. El otro, que aún seguía hechizado, tropezó con el primero que estaba en el suelo y literalmente se comió el pavimento. Nevan salió corriendo de nuevo, esta vez con un arma de fuego cargada en sus manos.
Zac, Gabriella y Mimi habían llegado a la parte de atrás de la plaza. Zac utilizaría su coche para escapar. Las otras dos le acompañaron dentro. Justo en ese instante apareció un mafioso rezagado que dio la voz de alarma al resto. Zac intentó arrancar el coche. No pudo. No funcionaba en el momento más oportuno. El mafioso se acercaba al coche, pero de pronto un señor se abalanzó sobre este otro dejándolo en el suelo inconsciente tras golpearle la cabeza contra el duro pavimento.
Edward fue el que hizo tal cosa. Al ver que no podían arrancar el coche, intentó ayudarles, pero no iba a ser tarea fácil arrancarlo.
Se escuchó un disparo.
"¡Entra el jinete de Selva! ¡Comienza la carrera con Valdimontone en primera posición!"
Nevan se había perdido en las calles de Aneis. Esta vez sólo la emboscaba un hombre. Pero la había pillado por la espalda y la inmovilizó en el suelo agarrándola fuertemente del cuello, impidiendo su respiración.
"¡Primera curva de San Martino! ¡Valdimontone se cae de su caballo y el Águila va en primera posición!"
Nevan luchaba por escapar de su prisión, pero la falta de oxígeno hacía muy difícil cumplir ese cometido. El mafioso estaba dispuesto a dejarla inconsciente o incluso matarla por asfixia.
"¡Comienza la segunda vuelta! ¡El Águila sigue en primera posición seguido de la Lechuza y el Caracol!"
Nevan no pudo más. La rabia que le daba esa impotencia que tenía en ese momento hizo que sacase su verdadero poder. Abrió sus alas con su espalda apoyada en el suelo, para que así el contrincante saliese despedido hacia atrás.
El mafioso se encontraba en una calle estrecha con una mujer de ojos rojos brillantes y alas negras en su espalda. No es algo que parezca real, pero el miedo que tenía ese hombre no le permitía moverse.
- ¿Ya no quieres jugar? - Preguntó Nevan.
Resultó que este mafioso conocía el idioma, lo que le estremeció aún más.
- ¡N-n-no! ¡Déjame ir, por favor!
"¡Segunda curva de San Martino! Ningún jinete ha caído en ella en esta vuelta!"
- Qué pena. Mira las marcas que me has dejado en el cuello. ¿Te parece bonito? - Dijo Nevan mientras se acercaba.
- ¡No te acerques!
El mafioso disparó contra Nevan. Ella recibió el disparo en el estómago. En un par de segundos ya estaba la herida cerrada.
- ¿¡Qué demonios eres!?
- Tú mismo lo has dicho. Soy el demonio. Ahora mi papá quiere conocerte. Seguro que le encantará saber quién ha intentado matar a su hija, ¿no?
- O-oye... Yo sólo cumplo órdenes... No debería...
- Shh - mandó Nevan a que el hombre callase - Te quiero preguntar una cosa.
"¡La Lechuza adelanta al Águila justo antes de comenzar la última vuelta!"
- Pregunta lo que quieras.
- ¿Has visitado alguna vez el museo de la tortura?
El hombre perdió todo su color de piel en ese instante. Temblaba de miedo.
- Tranquilo, si no voy a hacerte ningún daño porque me caes bien. Te voy a hacer una pregunta más.
"Nadie adelanta en la curva de San Martino! La Lechuza continúa en primera posición seguida de cerca por el Águila!"
- D-dime...
- Ven a esta calle hoy a las 1:00. Por la noche.
- ¿Qué?
- Si no vienes, quizás te visite un amigo mío. Se llama Muerte.
- No, no, he entendido. Estaré aquí a la hora prevista. Sin retraso alguno.
- Más te vale. Y tienes que venir solo. No querrás que me enfade, ¿verdad?
- A-A sus órdenes, mi señora...
Nevan volvió a su forma humana y le preguntó cómo llegar a la plaza. Una vez indicada la dirección, Nevan presenció justamente el final de la carrera. El caballo de la Lechuza llegando a la meta.
"¡Y gana la Lechuza! ¡Vaya adelantamiento antes de la última vuelta! ¡Ha sido increíble!"
Zac consiguió arrancar el coche y escapar del lugar junto a Mimi y Gabriella. Edward, camino de la plaza, se encontró a Nevan.
- ¡Hija! Me habías preocupado. ¿Qué son esas marcas?
- Ya te contaré mañana. ¿Podemos tomar un descanso? Estoy cansadísima.
Ese día terminó así. Edward y Nevan descansaron en el hotel. Los otros tres ya estaban a salvo. Menudo día habían tenido todos.
*17 de julio, 1:00*
- Veo que has sido puntual, ¿eh?
- Sí. A estas horas yo debería estar en mi casa, durmiendo...
- No te preocupes, si me vas a llevar a ru casa - Dijo Nevan con una risilla.
- ¿Cómo?
- Ya me has oído. ¿Te recuerdo...?
- Vale, vale, no tienes que recordarme nada. Sígueme, no está demasiado lejos.
Una vez allí...
- ¿Para qué querías venir conmigo a mi casa a estas horas?
- Porque es divertido.
- ¿Cómo que divertido?
Nevan guiñó su ojo y puso una sonrisa picarona.
"Esta chica... No sé cómo lo hace, pero todos los hombres con los que se propone pasar la noche acaban pasándola con ella. Ojalá yo pudiese hacer lo mismo con las mujeres." - Edward Yolag
Aneis, una pequeña ciudad Ailatina donde todos los años se celebra tradicionalmente una carrera de caballos llamada "el Palio". Vienen personas de todo el mundo a verla porque es un espectáculo increíble.
Los habitantes nacidos en Aneis están divididos en 17 contradas, que son los "equipos" participantes en la carrera. Ganar dicha carrera es un gran honor durante todo el año para los pertenecientes a la contrada ganadora.
Las contradas tienen una bandera característica representando animales. Cabe destacar que existen rivalidades muy fuertes entre algunas contradas.
(Y esto es el centro de esta historia random bastante especial. He estado en Siena y visitado algunas otras ciudades italianas durante una semana y quise hacer una historieta sobre esta tradición, que me ha fascinado. ¡Espero que os guste! Si no, por lo menos lo he intentado.)
<>
*2 de julio*
"¡Ha ganado la contrada del Drago! ¡Increíble carrera por parte de su jinete!"
*25 de julio*
"Noticia: ¡Explosivo neutralizado en el tren! Suerte de unos extranjeros que dieron la voz de alarma."
*16 de agosto*
"¡Hoy se celebra el Palio en honor a la Virgen! ¡El segundo de este año! ¿Cuál será la contrada ganadora?"
- Nevan, ten siempre cuidado con lo que lleves en los bolsillos. Nunca se sabe en estos eventos tan multitudinarios si...
- Que sí, que tengo todo bien vigilado. Pobre de aquel que se atreva a tocar algo mío diría yo.
Edward y Nevan habían viajado a Aneis para expresamente presenciar el Palio. Al padre le encantó la tradición y puso todo su empeño para verlo. Nevan simplemente lo acompañó porque fue obligada por él. De todos modos, parece que le estaba gustando el país.
Faltaban 30 minutos aproximadamente para que diese comienzo la carrera. Los caballos y jinetes estaban desfilando por la plaza antes de colocarse en sus posiciones. La muchedumbre estaba impaciente.
Pocos minutos antes de la salida, pues se estaba retrasando por culpa de un caballo nervioso, se armó un revuelo que pasó desapercibido para los espectadores fervientes del Palio. Estaba teniendo lugar una trifulca en los pasillos de los palcos.
Un hombre con pelo castaño largo y barba abundante había sido disparado con un arma de fuego. Una mujer en togas negras de sacerdotisa estaba asistiéndolo mientras una joven estaba plantando cara a cuatro hombres armados.
Nevan y Edward salieron de su palco al escuchar el disparo y se encontraron en medio de la disputa. Asunto de la mafia, por lo que parece.
- ¡Van armados Nevan!
Eso fue lo que alcanzó a decir Edward antes de que fuese atrapada y encañonada por dos de los cuatro. Los otros dos estaban desarmados, pues la joven había aprovechado la distracción ocasionada para arrebatárselas, haciendo gala de una destreza impresionante. Ahora la joven estaba armada contra los dos hombres indefensos y Nevan estaba atrapada por los dos hombres armados. Edward tenía que hacer algo.
Había que remarcar el hecho de que ninguna de las partes podía comunicarse perfectamente. Los cuatro hombres hablaban ailatino, la joven no hablaba ni entendía ni el ailatino ni el idioma de Nevan y Edward, castellano.
Miradas fulminantes entre la joven y los hombres armados. Edward dio la espalda a los hombres y a su hija. Nevan cerró los ojos. Un espíritu salió del viejo, que se había puesto de puntillas y con las manos apuntando al señor barbudo. Este, que ya estaba casi recuperado gracias a la sacerdotisa, lanzó sin previo aviso un par de frascos que impactaron en el hombro de uno de los dos hombres armados provocando una pequeña explosión. Nevan consiguió librarse de sus captores en ese instante, aunque tenía parte de la barbilla con restos de quemaduras. Los cuatro hombres no quedaron bien parados como para seguir combatiendo con los cinco que los habían derrotado.
La decisión del hombre barbudo fue salir de aquel lugar. Era el momento perfecto para escabullirse, en breve comenzaría la carrera y todos prestarían atención a eso. En el camino de salida se presentaron todos.
Ese hombre de la barba se llamaba Zac. Es un alquimista, con lo que tiene buenos conocimientos de la naturaleza y las pociones, como aquella combinación explosiva que lanzó contra los mafiosos.
Sí, a Zac lo persiguen esos mafiosos tras haber fallado con un explosivo que le encargaron. Exactamente el explosivo que encontraron los españoles en el tren mencionado el 25 de julio. Finalmente encontraron a Zac y lo intentaron liquidar, pero se encontraron la sorpresa de que no iba solo. Gabriella, una ex-sacerdotisa; y Mimi, la joven que actúa como su guardaespaldas.
Consiguieron salir al exterior, pero la multitud expectante era un gran impedimento para atravesar la plaza. Acabaron separándose sin quererlo. Edward se dio cuenta de que no estaba Nevan y comenzó a buscar entre la gente. El súcubo se había separado del resto sin siquiera darse cuenta. Gabriella, Mimi y Zac habían escapado por una callejuela estrecha que conducía al otro lado de la plaza.
Nevan acabó saliendo por otra calle empinada. Corrió cuesta arriba creyendo que se había quedado atrás y había perdido a sus compañeros y a Edward. Sin embargo, el súcubo acababa de meterse en la trampa que habían tendido a Zac. La rodearon dos hombres más apuntándola con armas de fuego.
Nevan estaba en un gran apuro. Rápidamente hechizó al que tenía enfrente e hizo que se acercase a ella. De este modo, Nevan retrocedería lentamente hasta entrar en contacto con el otro hombre que la rodeaba. Esa era la estrategia. Ella fingió estar sorprendida tras toparse con el otro hombre, pero él no se esperaba que Nevan se girase repentinamente y, girando sobre sí misma y alrededor del hombre con el que estaba en contacto, robó su arma y lo dejó en el suelo tras una patada que desequilibró al mafioso. El otro, que aún seguía hechizado, tropezó con el primero que estaba en el suelo y literalmente se comió el pavimento. Nevan salió corriendo de nuevo, esta vez con un arma de fuego cargada en sus manos.
Zac, Gabriella y Mimi habían llegado a la parte de atrás de la plaza. Zac utilizaría su coche para escapar. Las otras dos le acompañaron dentro. Justo en ese instante apareció un mafioso rezagado que dio la voz de alarma al resto. Zac intentó arrancar el coche. No pudo. No funcionaba en el momento más oportuno. El mafioso se acercaba al coche, pero de pronto un señor se abalanzó sobre este otro dejándolo en el suelo inconsciente tras golpearle la cabeza contra el duro pavimento.
Edward fue el que hizo tal cosa. Al ver que no podían arrancar el coche, intentó ayudarles, pero no iba a ser tarea fácil arrancarlo.
Se escuchó un disparo.
"¡Entra el jinete de Selva! ¡Comienza la carrera con Valdimontone en primera posición!"
Nevan se había perdido en las calles de Aneis. Esta vez sólo la emboscaba un hombre. Pero la había pillado por la espalda y la inmovilizó en el suelo agarrándola fuertemente del cuello, impidiendo su respiración.
"¡Primera curva de San Martino! ¡Valdimontone se cae de su caballo y el Águila va en primera posición!"
Nevan luchaba por escapar de su prisión, pero la falta de oxígeno hacía muy difícil cumplir ese cometido. El mafioso estaba dispuesto a dejarla inconsciente o incluso matarla por asfixia.
"¡Comienza la segunda vuelta! ¡El Águila sigue en primera posición seguido de la Lechuza y el Caracol!"
Nevan no pudo más. La rabia que le daba esa impotencia que tenía en ese momento hizo que sacase su verdadero poder. Abrió sus alas con su espalda apoyada en el suelo, para que así el contrincante saliese despedido hacia atrás.
El mafioso se encontraba en una calle estrecha con una mujer de ojos rojos brillantes y alas negras en su espalda. No es algo que parezca real, pero el miedo que tenía ese hombre no le permitía moverse.
- ¿Ya no quieres jugar? - Preguntó Nevan.
Resultó que este mafioso conocía el idioma, lo que le estremeció aún más.
- ¡N-n-no! ¡Déjame ir, por favor!
"¡Segunda curva de San Martino! Ningún jinete ha caído en ella en esta vuelta!"
- Qué pena. Mira las marcas que me has dejado en el cuello. ¿Te parece bonito? - Dijo Nevan mientras se acercaba.
- ¡No te acerques!
El mafioso disparó contra Nevan. Ella recibió el disparo en el estómago. En un par de segundos ya estaba la herida cerrada.
- ¿¡Qué demonios eres!?
- Tú mismo lo has dicho. Soy el demonio. Ahora mi papá quiere conocerte. Seguro que le encantará saber quién ha intentado matar a su hija, ¿no?
- O-oye... Yo sólo cumplo órdenes... No debería...
- Shh - mandó Nevan a que el hombre callase - Te quiero preguntar una cosa.
"¡La Lechuza adelanta al Águila justo antes de comenzar la última vuelta!"
- Pregunta lo que quieras.
- ¿Has visitado alguna vez el museo de la tortura?
El hombre perdió todo su color de piel en ese instante. Temblaba de miedo.
- Tranquilo, si no voy a hacerte ningún daño porque me caes bien. Te voy a hacer una pregunta más.
"Nadie adelanta en la curva de San Martino! La Lechuza continúa en primera posición seguida de cerca por el Águila!"
- D-dime...
- Ven a esta calle hoy a las 1:00. Por la noche.
- ¿Qué?
- Si no vienes, quizás te visite un amigo mío. Se llama Muerte.
- No, no, he entendido. Estaré aquí a la hora prevista. Sin retraso alguno.
- Más te vale. Y tienes que venir solo. No querrás que me enfade, ¿verdad?
- A-A sus órdenes, mi señora...
Nevan volvió a su forma humana y le preguntó cómo llegar a la plaza. Una vez indicada la dirección, Nevan presenció justamente el final de la carrera. El caballo de la Lechuza llegando a la meta.
"¡Y gana la Lechuza! ¡Vaya adelantamiento antes de la última vuelta! ¡Ha sido increíble!"
Zac consiguió arrancar el coche y escapar del lugar junto a Mimi y Gabriella. Edward, camino de la plaza, se encontró a Nevan.
- ¡Hija! Me habías preocupado. ¿Qué son esas marcas?
- Ya te contaré mañana. ¿Podemos tomar un descanso? Estoy cansadísima.
Ese día terminó así. Edward y Nevan descansaron en el hotel. Los otros tres ya estaban a salvo. Menudo día habían tenido todos.
*17 de julio, 1:00*
- Veo que has sido puntual, ¿eh?
- Sí. A estas horas yo debería estar en mi casa, durmiendo...
- No te preocupes, si me vas a llevar a ru casa - Dijo Nevan con una risilla.
- ¿Cómo?
- Ya me has oído. ¿Te recuerdo...?
- Vale, vale, no tienes que recordarme nada. Sígueme, no está demasiado lejos.
Una vez allí...
- ¿Para qué querías venir conmigo a mi casa a estas horas?
- Porque es divertido.
- ¿Cómo que divertido?
Nevan guiñó su ojo y puso una sonrisa picarona.
"Esta chica... No sé cómo lo hace, pero todos los hombres con los que se propone pasar la noche acaban pasándola con ella. Ojalá yo pudiese hacer lo mismo con las mujeres." - Edward Yolag
miércoles, 11 de marzo de 2015
HR #3: La conversación secreta. ¡Mimi vs Nevan!
(¡ATENCIÓN! Cualquier cosa que hagan o digan estos PERSONAJES DE FICCIÓN no tiene que ver con sucesos en la realidad, pese a que dichos personajes estén BASADOS en personas existentes. Espero que hayan comprendido. Continúe leyendo.)
Muchas noches hay un hombre que observa la ciudad iluminada desde una colina. A su vez, reflexiona sobre su vida y el mundo en general. Sin embargo, un día esta rutina cambió. ¿Qué fue lo que ocurrió? Encontró una compañera. Una compañera con la que mantenía conversaciones de muy diversos temas. Sin embargo, no era amor como todos esperábamos, sino una fuerte amistad.
El nombre de este hombre es Zerofrost. Ha aprendido los secretos de la magia de escarcha, con lo que se puede considerar un mago del hielo. Eso sí, mostrar sus poderes abiertamente no es algo que le agrade. Prefiere guardarlos para los momentos oportunos. Obtuvo dichos poderes mágicos en las montañas de su tierra natal, donde tras encontrar una gruta oculta, encontró un "pergamino de secretos ancestrales". Existen varios en todo el mundo, generalmente escondidos, pues el que los encuentre, interioriza sus escrituras y después destrozan el pergamino, sea quien sea la persona.
Estarán preguntándose quién es la compañera, ¿verdad? Pues ya la conocemos del episodio anterior. Su nombre es Gabriella, una ex-sacerdotisa. Desde que era niña, siempre ha estado acompañada de una gata negra, a la cual llamó Diva. Gabriella no es de Hanapse, país en el que nos encontramos, sino que viene de muy lejos hacia el este. En el idioma de aquel país, Diva significaba algo que no recuerdo. Pero continuemos de todos modos. La sacerdotisa fue obligada a quedarse en la iglesia por sus padres. Sin embargo, hace poco pudo librarse de su destino eclesiástico y vivir libremente, pues había fingido ser creyente todo ese tiempo. Eso no impidió que aprendiese magia sagrada suficiente para convertirse en alta sacerdotisa, pero rechazó la oferta, como hemos aclarado antes.
¿Qué importancia tiene la historia de estos dos? Avancemos, pues. Resulta que ocurrieron cosas importantes en general para varios personajes debido a la curiosidad de otros.
Yormungand detectó dos espíritus en los alrededores del monte. Nevan se dio cuenta de ello y salió en su busca para saber quienes eran. Encontró a Zerofrost y a Gabriella hablando en la colina por la noche. Sin embargo, Mimi siempre sigue a Gabriella e interceptó a Nevan en los matorrales.
Mimi es una kunoichi, es decir, un ninja en versión femenina. No habla el idioma que conocemos, así que se comunica mediante gestos. Nadie sabe nada sobre ella. Es todo un misterio. Sólo Gabriella, porque está siempre con ella, conoce a su compañera y guardaespaldas.
Nevan es un demonio en forma humana. Era originalmente un súcubo, pero se rebeló contra sus padres y prometió no volver al infierno. Aún así, considerando a Edward Yolag su padre adoptivo, continúa teniendo tendencias propias de un súcubo.
No se veían sus caras por la oscuridad de la noche, pero se reconocieron mutuamente. Ya se habían encontrado antes. Se sentían la una a la otra. Las hostilidades no comenzaron inmediatamente. Ambas intentaron encontrar el momento perfecto para pillar desprevenida a su contrincante. Corrieron y se escabulleron entre los árboles y matorrales con extrema cautela y sigilo, pero a su vez con tremenda rapidez.
Un ninja está entrenado para ser paciente y encontrar el punto débil de sus enemigos a largo plazo para aniquilarlos en segundos. Nevan no está entrenada en el arte de la lucha de ningún tipo, lo que supone una desventaja para el súcubo. Esta situación hizo que Nevan, utilizando uno de sus sentidos para detectar calor corporal, intentase abalanzarse sobre Mimi sacando afiladas garras de sus manos. La kunoichi no vaciló ni un instante y utilizó sus técnicas de escape. Un buen salto hacia atrás dejó el ataque de Nevan en el aire y, además, Mimi tuvo vía libre para lanzar dos de sus shurikens, que sólo por fortuna no acertaron en Nevan. La pelea no iba a detenerse ahí. El súcubo saltó hacia delante, desenfundó su látigo e intentó dañar a su oponente. El arma restalló en el suelo del bosque y Mimi desapareció de la vista de Nevan. Sin embargo, la kunoichi no contaba con el sentido del oído tan agudo de Nevan, que inmovilizó a la chica dando media vuelta. A pesar de tal movimiento y dejar a Mimi en el suelo, había recibido dos cortes bastante graves en su brazo derecho. La kunoichi había acabado en el suelo, inmovilizada de pies y manos contra una chica cuyos ojos rojos brillaban en la oscuridad. Una escena aterradora para ella.
- ¿Quién eres? ¿Por qué te enfrentas a mí? - Preguntó Nevan.
- ...
- ¡Contesta!
Recordemos que Mimi no habla ni entiende nuestro lenguaje. Estaba atrapada, mirando con sus ojos asustados a Nevan, que no paraba de interrogarla e intentaba obligarla a contestar.
El súcubo intentó hechizar a Mimi. Es la característica de estos demonios, que pueden seducir a cualquier persona para que las obedezca o las deseen. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. Mimi dijo algo en su idioma. Nevan no la entendió y pudo deducir que no la entendía. ¿Qué podía hacer ahora? En ese momento de duda, Mimi la besó. En ese mismo instante, Nevan recibió un disparo inaudible en el hombro derecho. El súcubo, herido, canceló el hechizo y rápidamente salió a todo correr hacia la choza de su padre, Edward. La kunoichi estaba tan confusa que ni siquiera recordó perseguirla. Sin embargo, no supo por qué estaba manchada de pintalabios.
Suerte que los demonios tienen buena capacidad de regeneración, si no, Nevan sería historia. Edward preguntó a su hija qué le había ocurrido. Ella se lo contó sin problemas, pero...
- Nevan... ¿Por qué tienes que ser tan... agresiva? Cálmate. Tienes que saber controlarte. Debe de ser difícil, ni yo mismo lo sé. Las cosas imposibles no existen. La próxima vez que te salgas de control tendré que castigarte. No quiero que eso ocurra, pero ya tienes suficientes años para saber lo que debes hacer y lo que debes mejorar en tu comportamiento. Haz lo que quieras, Nevan. Que tu espíritu sea sensato.
- Papá... ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Dime.
- ¿En qué consistiría el castigo?
- No quieras saberlo. En parte, no decírtelo es cruel, pues lo desconocido es aterrador, pero... Si no tienes la ocasión de vivirlo, será mejor para ti. Eso significará que has evolucionado un poco.
Ahí quedó la charla de Edward con Nevan. Mientras tanto, ¿qué dijo Gabriella cuando Mimi le contó lo sucedido? Quedó bastante sorprendida, pero no le dio mayor importancia pues Mimi no había salido herida. Lo que más preocupó a la ex-sacerdotisa fue que hayan podido espiar su conversación. Eso sí que la aterraba.
(¿Quién disparó? ¿De qué hablan Zerofrost y Gabriella? Si encontráis el siguiente episodio, puede que encontréis la respuesta. ¡¡Hasta la próxima!!)
Muchas noches hay un hombre que observa la ciudad iluminada desde una colina. A su vez, reflexiona sobre su vida y el mundo en general. Sin embargo, un día esta rutina cambió. ¿Qué fue lo que ocurrió? Encontró una compañera. Una compañera con la que mantenía conversaciones de muy diversos temas. Sin embargo, no era amor como todos esperábamos, sino una fuerte amistad.
El nombre de este hombre es Zerofrost. Ha aprendido los secretos de la magia de escarcha, con lo que se puede considerar un mago del hielo. Eso sí, mostrar sus poderes abiertamente no es algo que le agrade. Prefiere guardarlos para los momentos oportunos. Obtuvo dichos poderes mágicos en las montañas de su tierra natal, donde tras encontrar una gruta oculta, encontró un "pergamino de secretos ancestrales". Existen varios en todo el mundo, generalmente escondidos, pues el que los encuentre, interioriza sus escrituras y después destrozan el pergamino, sea quien sea la persona.
Estarán preguntándose quién es la compañera, ¿verdad? Pues ya la conocemos del episodio anterior. Su nombre es Gabriella, una ex-sacerdotisa. Desde que era niña, siempre ha estado acompañada de una gata negra, a la cual llamó Diva. Gabriella no es de Hanapse, país en el que nos encontramos, sino que viene de muy lejos hacia el este. En el idioma de aquel país, Diva significaba algo que no recuerdo. Pero continuemos de todos modos. La sacerdotisa fue obligada a quedarse en la iglesia por sus padres. Sin embargo, hace poco pudo librarse de su destino eclesiástico y vivir libremente, pues había fingido ser creyente todo ese tiempo. Eso no impidió que aprendiese magia sagrada suficiente para convertirse en alta sacerdotisa, pero rechazó la oferta, como hemos aclarado antes.
¿Qué importancia tiene la historia de estos dos? Avancemos, pues. Resulta que ocurrieron cosas importantes en general para varios personajes debido a la curiosidad de otros.
Yormungand detectó dos espíritus en los alrededores del monte. Nevan se dio cuenta de ello y salió en su busca para saber quienes eran. Encontró a Zerofrost y a Gabriella hablando en la colina por la noche. Sin embargo, Mimi siempre sigue a Gabriella e interceptó a Nevan en los matorrales.
Mimi es una kunoichi, es decir, un ninja en versión femenina. No habla el idioma que conocemos, así que se comunica mediante gestos. Nadie sabe nada sobre ella. Es todo un misterio. Sólo Gabriella, porque está siempre con ella, conoce a su compañera y guardaespaldas.
Nevan es un demonio en forma humana. Era originalmente un súcubo, pero se rebeló contra sus padres y prometió no volver al infierno. Aún así, considerando a Edward Yolag su padre adoptivo, continúa teniendo tendencias propias de un súcubo.
No se veían sus caras por la oscuridad de la noche, pero se reconocieron mutuamente. Ya se habían encontrado antes. Se sentían la una a la otra. Las hostilidades no comenzaron inmediatamente. Ambas intentaron encontrar el momento perfecto para pillar desprevenida a su contrincante. Corrieron y se escabulleron entre los árboles y matorrales con extrema cautela y sigilo, pero a su vez con tremenda rapidez.
Un ninja está entrenado para ser paciente y encontrar el punto débil de sus enemigos a largo plazo para aniquilarlos en segundos. Nevan no está entrenada en el arte de la lucha de ningún tipo, lo que supone una desventaja para el súcubo. Esta situación hizo que Nevan, utilizando uno de sus sentidos para detectar calor corporal, intentase abalanzarse sobre Mimi sacando afiladas garras de sus manos. La kunoichi no vaciló ni un instante y utilizó sus técnicas de escape. Un buen salto hacia atrás dejó el ataque de Nevan en el aire y, además, Mimi tuvo vía libre para lanzar dos de sus shurikens, que sólo por fortuna no acertaron en Nevan. La pelea no iba a detenerse ahí. El súcubo saltó hacia delante, desenfundó su látigo e intentó dañar a su oponente. El arma restalló en el suelo del bosque y Mimi desapareció de la vista de Nevan. Sin embargo, la kunoichi no contaba con el sentido del oído tan agudo de Nevan, que inmovilizó a la chica dando media vuelta. A pesar de tal movimiento y dejar a Mimi en el suelo, había recibido dos cortes bastante graves en su brazo derecho. La kunoichi había acabado en el suelo, inmovilizada de pies y manos contra una chica cuyos ojos rojos brillaban en la oscuridad. Una escena aterradora para ella.
- ¿Quién eres? ¿Por qué te enfrentas a mí? - Preguntó Nevan.
- ...
- ¡Contesta!
Recordemos que Mimi no habla ni entiende nuestro lenguaje. Estaba atrapada, mirando con sus ojos asustados a Nevan, que no paraba de interrogarla e intentaba obligarla a contestar.
El súcubo intentó hechizar a Mimi. Es la característica de estos demonios, que pueden seducir a cualquier persona para que las obedezca o las deseen. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. Mimi dijo algo en su idioma. Nevan no la entendió y pudo deducir que no la entendía. ¿Qué podía hacer ahora? En ese momento de duda, Mimi la besó. En ese mismo instante, Nevan recibió un disparo inaudible en el hombro derecho. El súcubo, herido, canceló el hechizo y rápidamente salió a todo correr hacia la choza de su padre, Edward. La kunoichi estaba tan confusa que ni siquiera recordó perseguirla. Sin embargo, no supo por qué estaba manchada de pintalabios.
Suerte que los demonios tienen buena capacidad de regeneración, si no, Nevan sería historia. Edward preguntó a su hija qué le había ocurrido. Ella se lo contó sin problemas, pero...
- Nevan... ¿Por qué tienes que ser tan... agresiva? Cálmate. Tienes que saber controlarte. Debe de ser difícil, ni yo mismo lo sé. Las cosas imposibles no existen. La próxima vez que te salgas de control tendré que castigarte. No quiero que eso ocurra, pero ya tienes suficientes años para saber lo que debes hacer y lo que debes mejorar en tu comportamiento. Haz lo que quieras, Nevan. Que tu espíritu sea sensato.
- Papá... ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Dime.
- ¿En qué consistiría el castigo?
- No quieras saberlo. En parte, no decírtelo es cruel, pues lo desconocido es aterrador, pero... Si no tienes la ocasión de vivirlo, será mejor para ti. Eso significará que has evolucionado un poco.
Ahí quedó la charla de Edward con Nevan. Mientras tanto, ¿qué dijo Gabriella cuando Mimi le contó lo sucedido? Quedó bastante sorprendida, pero no le dio mayor importancia pues Mimi no había salido herida. Lo que más preocupó a la ex-sacerdotisa fue que hayan podido espiar su conversación. Eso sí que la aterraba.
(¿Quién disparó? ¿De qué hablan Zerofrost y Gabriella? Si encontráis el siguiente episodio, puede que encontréis la respuesta. ¡¡Hasta la próxima!!)
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